LA OBRA DESTACADA 227 / MAYO – JUNIO 2026
Sepulcro de un clérigo del linaje de los Mercado
Círculo de Simón y Francisco de Colonia (Burgos)
Principios del siglo XVI
Pizarra y alabastro / 186 x 82 x 23 cm
Colegiata de San Antolín. Capilla de los Mercado (primer tramo, nave de la Epístola)
|
Durante las obras de rehabilitación del interior de la Colegiata de San Antolín, en 2004, al remover el retablo de la Purísima Concepción que estaba situado en el primer tramo de la nave de la Epístola, junto al pasillo de acceso a la capilla de Quiñones, apareció abierta en el muro una hornacina con un sepulcro elaborado en piedra de pizarra, con la cabeza y manos orantes en alabastro, que sorprendió a quienes no conocían su existencia. Dicho ocultamiento se había producido en 1920 cuando el mencionado retablo es trasladado desde la cercana iglesia parroquial de San Facundo y San Primitivo. De ello deja constancia Gerardo Moraleja en su Historia de Medina del Campo cuando escribía, allá por 1940-1946, que allí había “un sepulcro con estatua yacente y lápida que con lamentables irreverencia y desacato a la voluntad del yacente y a los fueros de la historia y del arte, ha sido tapado para colocar a continuación el altar de las Hijas de Jesús, cuyo retablo fue traído en 1920 de San Facundo. El aquí existente con anterioridad era de menores dimensiones” (Moraleja, 1971, p.480. Retirado el retablo aludido, se dio cuenta del hallazgo del nicho en: Arias, Hernández y Sánchez del Barrio, 2004, p.100). El sepulcro es realmente una magnífica lauda labrada en pizarra en la que se representa a un clérigo orante revestido con casulla y capa pluvial muy ricamente ornamentadas a base de figuras florales y vegetales, que imitan las propias de las vestiduras litúrgicas de los comienzos del siglo XVI. La casulla luce una cenefa central formada por tres casillas rectangulares en las que aparecen representados: Jesús en la superior, San Pedro en la central y San Judas Tadeo -con la alabarda- en la inferior; como remate final hacia los pies aparece una cabeza de angelote alado. Entre ambos ornamentos se entreven los remates de la estola y el manípulo, también profusamente decorados, rematados en ambos casos en largos flecos, y el alba que llega hasta los pies. Las piezas de alabastro sobrepuestas a la lápida son: la cabeza, que está cubierta con un bonete y descansa sobre un almohadón rematado en borlas en sus cuatro esquinas, y las manos orantes que nos han llegado fragmentadas. Su composición general es muy semejante a la de varios sepulcros burgaleses que presentan los mismos contrastes cromáticos de sus materiales “que hicieron muchos comerciantes burgaleses como los Polanco en la iglesia de San Nicolas y los Burgos en la iglesia de San Gil, combinándolo [el alabastro] con la piedra negra de pizarra con la que alcanzaron efectos de sorprendente efectividad visual” (Payo y Zaparaín, 2019, p.59). En efecto, a esta poco frecuente tipología de sepulcros de prestigio o de “lujo más allá de la muerte” hay que asignar el relieve que nos ocupa, lo que nos lleva a atribuir su ejecución a algún destacado escultor cercano a la saga de los Colonia que está trabajando en la capital burgalesa a caballo entre los siglos XV y XVI; por la cronología apuntada, en los talleres de Simón (h.1450-1511) o Francisco (h.1470-1542) de Colonia. Muy probablemente, el anónimo personaje representado sea algún destacado clérigo perteneciente al linaje de los Mercado, familia titular de este espacio de la colegial cuya construcción se remonta a las obras documentadas a partir de 1516, sobre una capilla preexistente titulada de Sta. María Magdalena, perteneciente a la parroquia medieval de San Antolín, también propiedad de los Mercado, sobre la que fundan la nueva, ahora dedicada al apóstol Santiago “en la que no pudieren poner ella túmulo, tumba, reja y estrado de madera y si quisiera practicar fuese en los tres arcos de la pared donde estaban los tres arcos y sepoltturas, y no en otra parte” (Libro Bezerro, f.165v). Quizá el arco en el que se haya este sepulcro sea uno de éstos (todo ello desarrollado en: Sánchez del Barrio, 1993, pp.6 y 41-43). Antonio Sánchez del Barrio BIBLIOGRAFÍA Archivo General Diocesano de Valladolid. Libro de Bezerro de los Ystrumentos perthenezientes a la insigne Yglesia Collejial de esta villa de Medina del Campo, 1761. MORALEJA PINILLA, Gerardo, Historia de Medina del Campo. Medina del Campo, 1971 (redactada h.1940-1946). GÓMEZ BÁRCENAS, Mª Jesús, Escultura gótica funeraria. Burgos, Diputación de Burgos, 1988. SÁNCHEZ DEL BARRIO, Antonio, “Memoria histórico-artística de la Colegiata de San Antolín. Medina del Campo” (Memoria histórica de su Plan Director de Restauración), 1993. ARIAS MARTÍNEZ, Manuel, HERNÁNDEZ REDONDO, José Ignacio y SÁNCHEZ DEL BARRIO, Antonio, Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid, Tomo XIX, Medina del Campo. Salamanca, Diputación de Valladolid, 2004. PAYO HERNANZ, René y ZAPARAÍN YÁÑEZ Mª José, “Lujo más allá de la muerte. Fundaciones monásticas y sepulcros de alabastro de algunas de las familias de la nobleza en Burgos a finales de la Edad Media, en Ars & Renovatio, Burgos, Universidad de Burgos, nº 7, 2019, pp. 53-81. |



