Lejanas las ferias medievales y modernas en cuyos ámbitos se habían desarrollado las actividades comerciales y financieras de aquellos tiempos, van a surgir a lo largo del siglo XIX numerosos casos de mercados semanales y ferias comarcales en los principales núcleos comerciales, al amparo de una nueva legislación que trasfiere a los municipios las competencias de su creación oficial. En unos casos, son renovaciones de antiguos mercados francos concedidos por el monarca o de “votos de villa” transformados en días de feria mercantil ajustándose al calendario agropecuario de la localidad y su entorno próximo; en otros, son ferias de nuevo cuño en las que convive su inherente carácter comercial con nuevas pretensiones de ocio y diversión. En este nuevo contexto de “días señalados”, es en el que van a difundirse muchos de los avances técnicos, nuevos espectáculos y sorprendentes creaciones artísticas del llamado “siglo de los grandes inventos”.

En la exposición “Mercados y ferias del Ochocientos” se quiere ofrecer una visión de aquellos encuentros comerciales -pero también festivos- en el ámbito de Castilla y León, a través de un centenar de grabados, fotografías y documentos originales, con una atención especial al caso de Medina del Campo, en el que van a convivir un mercado semanal –el dominical, que llegará a tener con el tiempo resonancia nacional- con dos ferias de ámbito comarcal y naturaleza mercantil y festiva -las de San Antonio en junio y San Antolín en septiembre-, que siguen vigentes hasta la actualidad intentando adaptarse a los nuevos tiempos.