Bien conocido y justamente ensalzado por los especialistas en la historia económica de la Época Moderna, el archivo personal y de la casa de comercio de Simón Ruiz constituye, sin duda, un conjunto documental único en su género en España, ya que no se conserva otro perteneciente a un importante hombre de negocios español del siglo XVI. Por su riqueza y contenido tan sólo puede ser comparado con el del italiano Francesco di Marco Datini, conservado en Prato, ciudad cercana a Florencia (con documentación mercantil de las dos últimas décadas del siglo XIV y la primera del XV), o con el de los Fugger, conservado en Dillingen an der Donau, muy cerca de Augsburgo.

Los primeros documentos económicos de Simón Ruiz se conservaron en el propio edificio del Hospital General que él fundara en Medina del Campo a finales del siglo XVI y se vieron muy acrecentados con el traslado ordenado por fray Cosme Ruiz del archivo de su padre Cosme -sobrino y primer sucesor del fundador-, cuyos negocios le habían obligado a establecerse en Madrid. Así las cosas, y gracias a la confluencia de contar con un sólido edificio donde guardar los papeles sin problemas de espacio, y a la existencia de una institución permanente que lo atendiera, entre 1632 y 1947 la totalidad de esta masa documental se conservó sin problemas en el hospital. En este último año, a instancias del entonces Ministerio de Educación Nacional, las cajas y legajos fueron trasladados al Archivo Histórico Provincial y Universitario de Valladolid, donde fueron inventariados y custodiados en las siguientes décadas hasta nuestros días.

El 27 de septiembre de 2013, el Patronato de la Fundación Simón Ruiz acordó depositar en la sede de la Fundación Museo de las Ferias el patrimonio histórico artístico y documental de su propiedad aún disperso, para reunir en Medina del Campo todo el legado del fundador en un solo espacio debidamente custodiado y gestionado por personal especializado. Dicho depósito fue aceptado formalmente el 5 de diciembre de aquel año. Entre 2015 y 2018 los fondos del archivo, ya digitalizados, se han ido trasladando a la Fundación Museo de las Ferias para su definitiva conservación y gestión, que es regulada según lo establecido en el convenio suscrito entre ambas Fundaciones con sede en Medina del Campo, de fecha 12 de junio de 2015. Por acuerdo del Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León de 28 de diciembre de 2017 (BOCyL del 29-12-2017) el Archivo Simón Ruiz es declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de colección de bienes muebles. Esta declaración, la primera de un archivo en nuestra Comunidad, proporciona a este extraordinario legado documental la máxima protección oficial.

Earl J. Hamilton, en su libro American Treasure and the Price Revolution in Spain (1934), fue el primero en llamar la atención sobre este importante legado, posteriormente estudiado por otros grandes historiadores de la economía como Henri Lapeyre, Ramón Carande, José Gentil da Silva, Valentín Vázquez de Prada, Felipe Ruiz Martín, Manuel Basas Fernández o Bartolomé Bennassar. Todos ellos y otros muchos en época más reciente, lo han estudiado de forma general o monográfica aportando brillantes conclusiones para la historia económica española.

Las cifras hablan por sí mismas respecto a la cantidad y calidad de este conjunto documental que por sí sólo da a entender muchas de las claves del comercio, la banca y los cambios de su época. A modo de aproximación, y en lo referente a documentación de carácter comercial y financiero, ofrecemos los siguientes datos extraídos de su inventario, actualmente en proceso de continua revisión:

  • 175 libros de cuentas (1551-1617) entre los que cabe destacar los libros mayores generales o de ferias, con sus correspondientes abecedarios; los libros diarios (o “manuales”) de ambos géneros, los cuadernos de ferias, los borradores…, salvo excepciones, guarnecidos con encuadernaciones de cartera en pergamino.
  • La correspondencia con ciudades españolas, francesas, portuguesas, italianas, flamencas…, incluso del nuevo continente, se acerca a las 58.000 cartas circuladas entre los años 1554 y 1624; de ellas, 23.366 contienen marcas postales prefilatélicas. Por su volumen (en cifras aproximadas), destaca el correo con las ciudades españolas de: Valladolid (15.000), Madrid (10.000), Burgos (4.000), Sevilla y América (3.400), Bilbao (3.200), Toledo (2.000), Salamanca (1.000), etc. y europeas de: Lisboa (6.000), Amberes (4.000), Lyon (3.000), Florencia (1.300), Roma y Nantes (1.200), Elvas (1.000), Génova (650), Rouen (600), París y Oporto (500), Piaçenza (450), Colonia, Milán, Venecia y Malta (100), etc.
  • El número de letras de cambio conservadas es asimismo excepcional: alrededor de 23.000 letras originales se conservan entre los años 1553 y 1606, emitidas desde 45 plazas financieras europeas; de ellas, cabe destacar por su cuantía (junto con las de Medina del Campo) las de Amberes, Lyon, Lisboa, Piaçenza, Florencia, Roma y Rouen.
  • Se conservan, además, en torno a 20.000 documentos de carácter mercantil: cartas de pago, de poder, obligaciones, pólizas de seguros, “conocimientos” de embarque, billetes de aduanas, testimonios de naufragios; balances, pagarés, facturas, resguardos, recibos, “listini” de cotizaciones de moneda, etc.

En cuanto a la documentación personal de Simón Ruiz y del hospital por él fundado, se conservan 200 cajas de información y una veintena de pergaminos, en los que se recogen los entresijos de la institución asistencial desde su creación hasta nuestros días: libros becerro, libros de acuerdos de la Junta de Patronos, inventarios de bienes, censos y otras propiedades del hospital en sus diferentes épocas; los libros de entradas y salidas de enfermos, de las cuentas del hospital y del mayorazgo fundado por nuestro personaje, escrituras de donaciones y cesiones, y un sinfín de cuadernos y papeles sobre asuntos del más variado repertorio. De carácter más personal, se conservan con ellos los testamentos de los miembros de la familia fundadora y sus descendientes, cartas autógrafas, cuentas de asuntos particulares de su casa, inventarios con sus pertenencias…, y hasta el árbol genealógico del linaje.

Hemos de anotar, por último, que formando parte de este conjunto documental se conserva también el archivo procedente del hospital del obispo fray Lope de Barrientos, agregado al Hospital General en el último tercio del siglo XIX, con importantes documentos comprendidos entre 1454 y 1862, años de fundación y desaparición oficial respectivamente; entre ellos cabe destacar numerosas memorias, inventarios, libros de asiento, de cuentas, de compras y ventas, de donaciones, etc.