PIEZA DEL MES

MARZO 2010


Cristo crucificado procesional

Círculo del Maestro de San Pablo de la Moraleja
Comienzos del siglo XVI / 90 x 61 cm.
Escultura en madera policromada
Colegiata de San Antolín

Restauración:
Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León



Una de las piezas de más antigua cronología que suponemos presenta algún tipo de ligazón con las ceremonias del Tiempo de Pasión de Medina del Campo, es este pequeño crucifijo cuyo carácter procesional puede deducirse de la forma en que remata su extremo inferior, rebajado para facilitar su apoyo y estabilidad en el transcurso de los itinerarios.

Desde el punto de vista estilístico la talla encaja dentro de la peculiar producción del llamado Maestro de San Pablo de la Moraleja. Desconocida hasta el momento la identidad de este escultor, el nombre tiene su origen en una de las obras más notables de su taller: el grupo del Llanto sobre Cristo Muerto, procedente de la localidad de San Pablo de la Moraleja, que hoy se expone en el Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid. Establecida desde hace años la unidad de estilo con otro gran conjunto del mismo tema, existente en la Iglesia de los Santos Juanes de Nava del Rey, Julia Ara definió el estilo incorporando un notable grupo de piezas cuyo número ha seguido acrecentándose. Todas estas obras quedan unidas por un personal estilo de gran fuerza expresiva en el que resaltan rostros muy alargados con barbillas salientes, ojos y bocas caídas y expresiones ausentes. Sin embargo, las diferencias que se acusan entre algunas de ellas conducen a suponer la actividad de más de un escultor con el mismo esquema estilístico o bien la influencia de un maestro principal en otros talleres de la zona.

Ante la falta de documentación, por ahora parece lo más lógico pensar en el trabajo de uno de los muchos artistas de origen extranjero que trabajan en Castilla en los finales del siglo XV y comienzos del XVI. De hecho, se han señalado afinidades con esculturas de la región alemana de Limburg. En cualquier caso, para nosotros es especialmente importante incidir en un aspecto en el que reparamos cuando publicamos el estudio dedicado a la historia y el arte de la Semana Santa de Medina del Campo: un buen número de las obras que se atribuyen a este escultor y su taller, y entre ellas las de mayor calidad, se encuentran o proceden de localidades próximas a Medina del Campo. Incluso, en la propia villa se conservan otras tallas que muestran afinidades estilísticas con este pequeño Crucifijo, como la Piedad llamada “de Barrientos” por proceder del retablo de la iglesia del Hospital fundado por el obispo dominico fray Lope de Barrientos.

Teniendo en cuenta que Medina era en este momento una destacadísima población, sede de las principales ferias de Castilla, parece muy probable que aquí estuviera instalado el taller del que venimos hablando. La existencia de obras en otros lugares, como la zona de Villalón de Campos, podría resultar comprensible si consideramos que en esta población también se celebraba una notable feria a la que acudían artesanos de otros lugares.

Dentro de la cronología que se viene dando a todas estas esculturas, que abarca desde fechas próximas al 1500 hasta el año 1515 aproximadamente, determinados aspectos como el tratamiento naturalista de la anatomía, nos lleva a situar esta obra dentro ya del siglo XVI. Por otra parte, su conservación actual es excelente tras haber sido eliminada, en una reciente restauración, la abundante suciedad que ocultaba parte de su policromía original.

José Ignacio Hernández Redondo
Conservador del Museo Nacional Colegio de San Gregorio

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