Papelera sobre bufete

Anónimo italiano
Primera mitad del siglo XVIII

Ebanistería, marquetería, torneado y ebonizado. Incrustado, fundido y forjado. Nogal, roble y pino.
Bronce, latón, hierro y carey
49 x 101 x 32,7 cm (papelera) y 79 x 121 x 39,6 cm (bufete)

Colección Casa Belloso



Este mueble de mediano tamaño, asentado sobre bufete, se ha de considerar con la denominación de “papelera”, dado que no es ni arquilla, ni bargueño, ni escritorio, ni arquimesa. Se compone de tres cajones laterales a cada lado, enmarcando una portada adelantada, que oculta otros cuatro cajones interiores. El conjunto se concibe entre lo decorativo y lo útil, evolucionando de los escritorios del siglo XVII en los que predominaba la austeridad de las formas y las técnicas mudéjares; prima el gusto decorativo, dentro de una contenida austeridad.

Básicamente compuesto por alma de maderas potentes y nobles como el nogal, el roble y el pino, se decora a base de marquetería variada en crudo y ebonizada. La inclusión de incrustaciones de carey, bronce y latón, le confieren una cierta ostentosidad. Destaca la puerta central, que se concibe como una auténtica portada arquitectónica, adelantada del resto del mueble. Está enmarcada por dos columnas dóricas que potencian el arco de medio punto central donde aparece la diosa Minerva. Tanto en este elemento como en el resto de las gavetas, la aplicación de placas de carey le da un colorido potente y exótico alejado del gusto castellano. Los bronces fundidos situados como bocallaves se conforman con dos águilas que sustentan una máscara coronada. Simbolismo especial adquiere la diosa Minerva. Diosa romana descendiente de la Atenea griega, tiene un amplio simbolismo: diosa protectora de ciudades, de la estrategia y en este caso del comercio. Es de notar que en este tipo de muebles, dependiendo del propietario, se colocaban en este mismo espacio figuras diferentes. Muy abundantes son las representaciones de la Virgen María en los muebles con finalidad cristiana.

Otro elemento decorativo de tipo metálico son las incrustaciones de latón. Ubicadas en los elementos estructurales, repiten el tipo de círculos de cuatro al centro, dos a los lados y uno entre ambos. Hay que destacar que mientras en este tipo de decoración aparece, según afirma Mª Paz Aguiló, en la zona de Valladolid a partir del primer tercio del siglo XVII, eran de un solo filete de latón; aquí los círculos son dobles. El soporte de este mueble, no es ni el “taquillón” ni el “pie de puente” de épocas anteriores. Es simplemente una mesa o bufete, compuesto de fuerte tablero horizontal, soportado por patas torneadas simples, no apareciendo las de garras, y fiadores de hierro forjado.

Aun cuando Feduchi y otros lo hacen derivar primitivamente de muebles chinos lacados, el origen de este tipo de muebles es europeo. Bien del “cabinet” europeo, pasando por el “stipo” italiano o el “drawer” inglés. Del tipo arquitectónico flamenco y del modelo mudéjar español, se llega por una clara influencia italiana en este tipo. Conviene recordar que en época de Carlos III, se importan de Italia este tipo de muebles y se contrata artistas italianos para que los realicen en España. Aquí prima más el sentido decorativo, con claros elementos arcaicos castellanos, que el mero sentido funcional. Ya no es la papelera con cajones abiertos, ni el escritorio de tapa abatible, si no que se da un gusto más barroco. Frente a lo lineal del siglo XVII, se busca el movimiento de líneas, diversidad de colores y adherencia de elementos ornamentales superpuestos o incrustados, tales como los bronces, latones o las aplicaciones de carey.

El ejemplar que nos ocupa, reúne algunas de las características de los muebles de influencia italiana, pero no pertenece a los modelos de la alta nobleza. No existen cresterías de bronce en la parte superior, ni garras del mismo metal en la base. Más bien entraría dentro de la clasificación acuñada por Feduchi como mueble de “la burguesía o nobleza provinciana, realizado por artistas locales con inspiración extranjera”. Con todos los elementos descritos anteriormente, cronológicamente habría que vincularlo con el primer tercio del siglo XVIII, dado que aunque se constaten elementos de gusto decorativo arrastra ciertos arcaísmos, pero no se llega al barroco pleno. Por ejemplo, las columnas que enmarcan la puerta central no son salomónicas, sino que se va a la decoración contenida. Lógicamente la autoría no es posible contrastarla y hablaríamos de artesanos nacionales, influenciados por la moda de la época.

José Manuel Casado Paramio


BIBLIOGRAFÍA

FEDUCHI, Luis, El mueble español. Barcelona, Ed. Poligrafa, 1969, pp. 92-162.

AGUILÓ ALONSO, Mª Paz, “En torno al Bargueño”, en Antiquaria. Madrid, nov. 1984, pp. 36-41.

AGUILÓ ALONSO, Mª Paz,  El mueble clásico español. Madrid, Ed. Cátedra, 1987, p. 120.

CIECHANOWIECKI, Andrew, “Espagne et Portugal”, en Histoire Mondiale du Mobilier, Hayward, H. (ed). Paris, Ed. Booking International, 1992, pp. 61 y ss.


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