Campana esquilonada de la capilla de la huerta del Hospital Simón Ruiz

Fundidor anónimo
1747

Bronce fundido, madera, hierro forjado / 45,5 x 45,5 cm (campana); 57 x 80 cm (eje y melena)
Inscripción: «IHS MARIA IOSEPH S DIEGO 1747» (en el hombro)
Motivos ornamentales: Cruz latina sobre calvario, realizada con moldes cuadrados y triangulares (en el medio cuerpo);
un molde cuadrado al reverso de la cruz
Fundación Simón Ruiz. Pieza depositada en el Museo de las Ferias



La campana, además de ser un instrumento sonoro utilizado sobre todo en rituales de carácter religioso, es portadora de un lenguaje secular de toques y avisos, en la actualidad prácticamente desconocido, que sólo se conserva como cotidiano en los monasterios y conventos de clausura. Utilizada para llamadas a actos comunitarios, sustituían en muchas ocasiones a las campanillas de mano y esquilas con mango, de diferente factura y procedencia, cuyo tintineo era más que suficiente en recintos de tamaño más reducido.

La pieza que nos ocupa tenía como función primordial el aviso de las exequias de los fallecidos en el Hospital General, antes de su inhumación. Estaba emplazada en la espadaña de la capilla dedicada a San Diego de Alcalá, levantada junto al muro noroeste que cierra la huerta posterior del hospital; esta pequeña ermita, de planta rectangular y cubierta a dos aguas con una sencilla bóveda de arista hacia el interior, ejercía de oratorio mortuorio ya que se alzaba en el espacio de la huerta destinado a cementerio. La cubierta y bóveda de esta capilla se hundieron el 13 de noviembre de 2014, rescatándose la pieza para su conservación en el Museo de las Ferias hasta que pueda reinstalarse en un futuro próximo en el lugar que le corresponde.

De perfil esquilonado y fechada en 1747, la campana conserva el travesaño de hierro perpendicular al eje y a la melena que nos indica que se tañía a bandeo, es decir, mediante un tiro vertical de arriba a abajo de una cuerda o cadena sujeta en el extremo de dicho travesaño, lo que producía un movimiento oscilante pendular de la campana lo suficientemente amplio para que el badajo chocara de forma acompasada contra el labio de la campana; generalmente –al menos en nuestro ámbito próximo- este toque a bandeo era el propio de difuntos (tres toques para el hombre y dos para la mujer, según las antiguas disposiciones legales) y requería que la melena o «maza» de la campana estuviera convenientemente diseñada según el peso del vaso de bronce. Respecto a su ornamentación, presenta en el hombro, entre dos cordones superiores y uno inferior, la difundida dedicatoria a la Sagrada Familia a la que, en este caso, se ha unido San Diego de Alcalá -patrón del hospital junto con la Inmaculada Concepción y titular de la propia capilla- y el año de fundición: «IHS MARIA IOSEPH S DIEGO 1747»; en la parte central presenta una cruz latina sobre calvario formada por moldes estrellados de formato cuadrado y triangular, cuyo perímetro se realza con moldes triangulares y los extremos con tres cuadrados girados cuarenta y cinco grados; en el lado contrario a la cruz aparece un molde cuadrado solitario.

Antonio Sánchez del Barrio


BIBLIOGRAFÍA

José Luis ALONSO PONGA y Antonio SÁNCHEZ DEL BARRIO, La campana. Patrimonio sonoro y lenguaje tradicional: la colección Quintana en Urueña. Valladolid, Caja Madrid, 1997, pp. 92 y 94.

Antonio SÁNCHEZ DEL BARRIO, Bronces sonoros. Campanas de mano. Barcelona, Roca S.A., 1999.


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