Feria en la Plaza Mayor de Medina del Campo

José María García Fernández, “Castilviejo”
1959-1960
Dibujo a lápiz sobre papel  / 100 x 40 cm (sin marco)
Colección de Cecilio José Blanco Martínez. Obra depositada en la Fundación Museo de las Ferias



Zamora y Valladolid, son las dos ciudades que, como en 1925 y 2004, abren y cierran la vida de Jose María García Fernández, conocido en el mundo del arte con el sobrenombre de Castilviejo, el hombre que inmortalizó en sus óleos los paisajes cambiantes de nuestro campo, desde las llanuras infinitas de Tierra de Campos, a la Sanabria negruzca de la pizarra, de los páramos alzados altivos sobre laderas descarnadas a los palomares sencillos de adobe.

Pintor poderoso, de enérgicas pinceladas, de personajes rotundos, con personalidad propia; su pintura siempre ha estado enraizada en las tierras castellanas.

En su larga carrera artística, Castilviejo empleó las más diversas técnicas del óleo y la acuarela, el grabado, el dibujo y los murales, y se expresó en todos los temas, del paisaje y los retratos, a los bodegones y los desnudos.

Pintor académico, con oficio, de trazo firme y seguro, un dibujante irreprochable con una técnica de asombrosa precisión. Fue un pintor prematuro, cuando era solo un niño de ocho años, firmó su primera acuarela, y ya nunca dejaría los pinceles. Formado en la escuela de bellas artes de San Fernando, bajo las enseñanzas de Eugenio Hermoso, Julio Moisés y Joaquín Valverde. De éste último decía que le enseñó a ver y a sentir la pintura.

Los dibujos representan siempre el lado más íntimo de la vida de un artista, y en los de Castilviejo se advierte su facilidad y seguridad. Pocas y firmes líneas, bastan para captar lo esencial de una personalidad, de una actitud, de un talento. El carboncillo, en toques enérgicos, define con precisión, en trazos paralelos crea superficies, modela con sombras; el clarión ilumina aquí y allá para notar un brillo, una calidad, la línea estructural de un rostro, un cuerpo o un paisaje.

En la trayectoria artística de Castilviejo, no podemos olvidarnos de su labor muralista. Hizo obras muy estudiadas, con mucha profusión de detalles, de composiciones bien articuladas y sabiamente resueltas. El mural más importante es el realizado para la iglesia de María Auxiliadora, antigua Universidad Laboral de Zamora. También hizo un lienzo mural para la Cámara de Comercio e Industria de Valladolid, con una superficie de 56 metros cuadrados,  en el que plasma una vista del Canal de Castilla y varias escenas de las ferias y mercados de  esta provincia. Es una obra que hace referencia explícita a los trabajos o labores del campo. Para la realización de este mural realizó varios bocetos previos de exquisito trazo e impecable acabado, que en muchas ocasiones se convierten en auténticas obras de arte, como es el caso del que figura en este ciclo expositivo como “obra destacada”.

Pintó durante toda su vida y realizó diversas exposiciones en la Galería Castilla y Rafael de Valladolid. La Junta de Castilla y León le concedió en 2002, por unanimidad, el Premio de Las Artes. Su estilo de pintura ha sido modelo para una generación de discípulos, lo que acredita también su importante labor docente.

Castilviejo es uno de los máximos reivindicadores de la esencia de Castilla, tierra de ilimitados horizontes en la que coexisten olvidos y soledades.

Miguel Ángel García Pérez

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