CICLO ‘LEGADO FABIÁN ESCALANTE’ 43 / OCTUBRE – DICIEMBRE 2023
Proclamación solemne de la reina Isabel II en Medina del Campo
Medina del Campo, 11 de diciembre de 1834
Manuscrito sobre papel / folio
Archivo Municipal de Medina del Campo. AMMC, H c. 545-7197. Libro de Acuerdos del Ayuntamiento (1 enero 1830 – 30 diciembre 1834), 12 diciembre 1834, ff. 259r-260r



En los últimos folios del Libro de Acuerdos del Ayuntamiento correspondiente a los años 1830-1834, podemos leer con todo lujo de detalle las circunstancias que concurrieron en el solemne acto de proclamación de la reina niña Isabel II –tan solo contaba entonces con cuatro años de edad- en la villa de Medina del Campo, al que precedieron una serie de problemas protocolarios, como la carencia de un retrato real que debía presidir la ceremonia, que fueron solucionados con éxito.

Conviene recordar que en los primeros días de aquel mes de diciembre de 1834, se habían celebrado varios plenos consistoriales extraordinarios con el fin de solventar la deshonrosa situación en que se encontraba el Ayuntamiento, que no había podido cumplir con la Real Orden recibida el 25 de noviembre del año anterior, en la que se le instaba a proclamar con la solemnidad acostumbrada a la nueva soberana, que había sido jurada como princesa heredera el 20 de junio de 1833. Los graves problemas económicos que por aquella década sufría el Consistorio le habían impedido celebrar meses antes las exequias a la muerte de Fernando VII con la debida pompa y, ante esta nueva situación, el gobernador civil apremia al corregidor Mateo Herrera de la Riva (por cierto, el último que ocupa este cargo en la villa) a que dicte un oficio que es leído en la sesión de 5 de diciembre para su obligado cumplimiento. Gracias a él sabemos que la villa no contaba con un retrato regio “de cuerpo entero” con el que celebrar la proclamación, ordenándose su búsqueda y petición de préstamo en localidades cercanas como Nava del Rey, Tordesillas o Arévalo. Tras la negativa de Nava, se consigue la cesión temporal del de Tordesillas.

La proclamación de Isabel II en Medina del Campo se celebra con toda solemnidad el 11 de diciembre de 1834, habiéndose colocado en la fachada de la casa consistorial una lápida con la inscripción “Plaza Real de Ysabel 2ª”. Los actos festivos habían comenzado la noche de la víspera con luminarias, repique de campanas, fuegos artificiales y bailes de dulzaina y tamboril. El día ya señalado, a la diez de la mañana, una vez reunidas todas las autoridades en la casa consistorial, el corregidor entrega el estandarte real al regidor vicedecano del Ayuntamiento por estar ausentes el conde de Quintanilla, alférez mayor, y el regidor decano, quienes han excusado su presencia. Ya en la Plaza Mayor, se procede a dar una vuelta a la misma en procesión oficial en la que las autoridades municipales con el estandarte real están precedidas por un cortejo de “Milicianos Urbanos de Caballería, los cuatro Reyes de armas, la música de la Capilla mayor de la colegial y muchos aficionados, cerrando las filas otros Urbanos de la misma arma”. Este desfile protocolario concluye ante un tablado levantado al efecto junto a la fachada municipal y ornamentado para la ocasión; a él suben el abanderado y quienes le escoltan portando las borlas en los flancos, el corregidor y los cuatro reyes de armas que se sitúan en las cuatro esquinas del estrado y hacen el llamamiento ritual de atención a los asistentes. Descubierto el retrato real que se halla colocado bajo un dosel en la balconada del ayuntamiento, se procede a la proclamación acostumbrada con el tremolar del estandarte real por su portador oficial y luego por el corregidor de la villa, entonando sonoros vivas a la nueva soberana, a la reina gobernadora (recordemos los cuatro años que tiene Isabel) y al “Estatuto Real” que son contestados por la concurrencia. Acabada esta ceremonia, con el mismo orden ya reseñado se inicia una comitiva que va hacia la Rúa y se va deteniendo en las siguientes paradas, repitiéndose en todas ellas el acto solemne de proclamación: plazuela del Pan, calle de San Martín con parada frente a la casa del conde de Quintanilla, como alférez mayor; plazuela de Recoletas, nuevamente en la plaza Mayor frente “al Potrillo” (antiguas Casas Reales), bajo el arco de la Esperanza (antigua puerta de Salamanca), en el corral de Bueyes (hoy plaza de Segovia), corral de la Antigua, en la calle de San Facundo (hoy de Simón Ruiz) y por último en la plaza Mayor.

Los escribanos que redactan el acta consignan incluso las “claras y afectuosas voces” que, primeramente, emiten los reyes de armas: “…cada uno de por sí y en su tiempo, el uno silencio, otro atended, otro oyd, y el otro escuchad, lo que repitieron tres veces…”, antes de que el abanderado, sustituto del alférez mayor, exclamara “Castilla Castilla Castilla, viva y Reyne en todos estos dominios de España Nra Católica Monarca la Señora Dª Ysabel 2ª Q.D.G….” al tiempo que enarbolaba y tremolaba el real pendón. Seguidamente, el corregidor, desde los balcones del consistorio repitió nuevos vivas a la reina y “esparció al público diferentes monedas”.

Tras la comida, a las cuatro de la tarde, el corregidor cogió el estandarte real, que estaba colocado junto al retrato regio en la balconada, y lo llevó ceremonialmente a la Colegiata donde fue recibido por su Cabildo, cantándose un Te Deum. Llegada la noche, se sirvió un refresco en las salas consistoriales con los mismos divertimentos, ya comentados, de la noche de la víspera, rematándose todo con un baile público y “la música tocando al lado del Real Retrato” hasta las tres de la mañana. Por último, al día siguiente, hubo misa solemne en la Colegial con asistencia del Ayuntamiento en forma de villa y otras autoridades.

Como podemos comprobar, son pocos los cambios que podemos advertir respecto a las formas solemnes de las proclamaciones reales que conocemos de tiempos anteriores, como las que en su momento comentamos de los reyes Carlos II en 1666, y Fernando VI en 1746. Muy seguramente el estandarte real confeccionado para esta última proclamación sea el mismo que se utilizó para la de la reina Isabel II (actualmente se conserva, junto con el estandarte anterior, en el Museo de las Ferias).

Antonio Sánchez del Barrio


BIBLIOGRAFÍA

MORALEJA PINILLA, G., Historia de Medina del Campo. Medina del Campo, Impr. Manuel Mateo, 1971, p. 309.

SÁNCHEZ DEL BARRIO, A., “Estandarte real de proclamaciones”, en “La Pieza del Mes” 2000-2010. Valladolid, Diputación de Valladolid y F. Museo de las Ferias, 2011, pp. 36-37; e Idem, pp. 134-135.


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