DOCUMENTOS HISTÓRICOS INÉDITOS 14 / ABRIL – JUNIO 2016
Proyecto de construcción de una Escuela Graduada para niñas en la plaza de los Descalzos (hoy plazuela de Don Federico Velasco)
Miguel Cuadrillero Sáez (arquitecto), 5 septiembre 1926

Manuscritos y dibujos sobre papel / medidas varias
AMMC, D, Caja 74-1993 (Consta de memoria, pliego de condiciones, presupuesto y planos)


1926_Caja-74-1993

Más allá del interés arquitectónico o constructivo de este proyecto –no realizado- del arquitecto Miguel Cuadrillero, la selección de estos planos y memorias para su exposición temporal como nº 14 del ciclo “Documentos Históricos Inéditos”, se debe a la circunstancia concreta del aprovechamiento de los “materiales nobles” de un edificio monumental en su día condenado al derribo y su incorporación a un nuevo conjunto para realzar su aspecto exterior. Es el caso de la reutilización de la portada sureste de las Reales Carnicerías de Medina del Campo en la fachada principal de una nueva escuela para niñas que, para suerte de todos, nunca llegó a producirse.

Son muchas las ocasiones que nos hemos referido a la importancia arquitectónica de las Carnicerías Reales de Medina; recordemos, por citar una de las últimas, la exposición que dedicamos a este monumental edificio en el Museo de las Ferias, a finales de 2013. Construidas en las décadas centrales del siglo XVI y valoradas en muy alta estima por cuantos escribieron sobre ellas a lo largo del tiempo, en los finales del siglo XIX fueron lamentablemente abandonadas, llegándose al punto de ser condenadas al derribo para aprovechar sus materiales. Esta situación es tenida en cuenta cuando, en 1926, se encarga la construcción, en la plaza de los Descalzos (actual de Don Federico), de un colegio femenino a Manuel Cuadrillero proponiéndose la recuperación de una de las monumentales portadas para ennoblecer la fachada principal del nuevo edificio, así como el aprovechamiento tanto de los ladrillos válidos como de la madera y vigas para los faldones de las cubiertas (según leemos en la memoria del proyecto). Vemos, por tanto, que ya en 1926, año en que se redacta el proyecto, la idea de la demolición de las Carnicerías está presente, aunque el acuerdo no es oficialmente adoptado hasta la sesión del Ayuntamiento de 15 de octubre de 1931. Afortunadamente, la oportuna intervención de la Dirección General de Bellas Artes, contraria al derribo, y la falta de asignación de presupuesto por parte del Ministerio de Instrucción Pública, incidieron decisivamente para que cuatro años después, en 1935, se destinara el edificio a plaza de abastos, recuperándose la primitiva función para la que fue creado.

El autor del proyecto, el arquitecto Manuel Cuadrillero Sáez (Medina del Campo, 18 julio 1881) fue hijo del maestro municipal de obras Ricardo Cuadrillero Medina (al que en su momento consideramos como el auténtico “diseñador”, en las dos últimas décadas del siglo XIX, del actual centro histórico de la villa). De sólida formación, acaba la carrera en 1906 y a lo largo de su vida profesional construirá y reformará numerosos edificios en Valladolid, Madrid, Sevilla y otras ciudades españolas, algunos de ellos realmente notables (sobre su obra en Valladolid, véase Virgili Blanquet, Desarrollo urbanístico y arquitectónico de Valladolid (1851-1936). Valladolid, 1979, p.373). En Medina del Campo levanta dos edificios en 1915, ambos en la Plaza Mayor, siguiendo los planteamientos eclécticos de la época. En Valladolid, dos años más tarde, interviene en  la reforma del Banco Castellano, en la calle Duque de la Victoria; más adelante construye varios edificios de viviendas, todavía con toques clasicistas, entre otros, el de los números 3, 5 y 7 de la calle de Miguel Íscar (en 1930); el de la esquina de las calles López Gómez y Santuario; el levantado en la calle Santiago con vuelta a Héroes de Álcantara, o el de la misma acera de la calle Santiago esquina a la Plaza Mayor, de 1934. Si ciertamente sus primeros edificios siguen las tipologías donde impera el eclecticismo y la tradición local del ladrillo visto con ornamentaciones clasicistas, poco a poco, construirá a partir de postulados y métodos de corte racionalista.

Antonio Sánchez del Barrio

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