LA OBRA DESTADADA 226 / MARZO – ABRIL 2026
Cristo atado a la columna
Juan Picardo
1554-1555

Madera policromada / 150 x 41 x 30 cm
Colegiata de San Antolín. Medina del Campo


Esta escultura, junto con las de San Pedro y San Pablo, forman el conjunto titular del retablo que se encuentra en la capilla fundada en 1546 por Francisco Pérez de Vargas y Constanza Álvarez, en el lado del evangelio de la Colegiata de San Antolín. El retablo lo contrata Tomás Coello (hijo de Dª Constanza) junto con Garci Pérez de Vargas y Francisco de Vargas a los “ymaginarios y entalladores” Juan Picardo y Juan de Astorga por 42.000 mrs, ocho años después de la construcción de la capilla, en noviembre de 1554, manteniéndose el culto que ya en épocas anteriores se daba a ambos apóstoles como titulares de la capilla familiar de Dª Constanza, en la antigua parroquia medieval de San Antolín sobre la que se funda la Colegiata.

Juan Picardo y su yerno Juan de Astorga llegan a Medina del Campo hacia 1540 para incorporarse al grupo de artistas que intervienen en la hechura del retablo mayor del templo colegial; sus rasgos estilísticos quedan de manifiesto en varias de las esculturas y relieves del mismo, entre otras: el grupo del Calvario, las figuras simbólicas que representan la Iglesia y la Sinagoga; la Virgen y el Ángel de la Anunciación, y en varios relieves entre los que destacan la Adoración de los Magos, la Coronación de Espinas y Pentecostés, quizá los mejores del conjunto. Durante las dos décadas centrales de esta centuria se documenta también su participación en otros encargos, además de en la Colegiata (donde también trabajan en la portada principal en 1551 y en la capilla del Cristo de la Paz en 1554), en el convento de San Francisco en 1556, en el hospital de San Lázaro en 1557 y en la parroquia de San Miguel entre 1558 y 1560.

En el caso de este Cristo a la columna, Picardo pone de manifiesto su capacidad de conseguir un perfecto equilibrio compositivo y una gran expresividad, aunque con rasgos suaves y notablemente idealizados. La escultura muestra el contraposto ligeramente arqueado que podemos contemplar en muchas de las obras de este artista. Por otra parte, cabe destacar la temprana aparición de la columna baja de la flagelación, algo muy poco frecuente en la década central del siglo XVI, como ya apuntara el profesor Parrado al calificarla como “una de las primeras interpretaciones de este tipo en la escultura española quinientista” (Parrado, 2009, p.96). La incorporación de la columna baja a las representaciones del Cristo flagelado -que, en nuestro caso, refuerza la unidad compositiva de las tres esculturas del conjunto-, está relacionada con el impulso que toma la veneración de la columna que se conserva en la iglesia de Santa Práxedes en Roma, tras el Concilio de Trento (1545-1563), como reliquia auténtica de la flagelación, en detrimento de la de fuste alto conservada en Jerusalén, la habitual en las representaciones de tiempos medievales. Sin embargo, la columna de este Flagelado no sigue el modelo de columna gruesa y corta, a modo de balaustre cilíndrico, que será precisamente la que difunda décadas más tarde Gregorio Fernández en sus obras maestras.

Esta escultura formó parte de la procesión del Santo Entierro que partía de la Colegiata en las últimas décadas del siglo XIX y primera mitad del XX. Actualmente es portada en andas en la procesión del Jueves Santo, titulada de la Vera Cruz.

Antonio Sánchez del Barrio

BIBLIOGRAFÍA

GARCÍA CHICO, E., Catálogo Monumental de le provincia de Valladolid. Medina del Campo, Valladolid, 1961, p. 65.

ARIAS MARTÍNEZ, M., HERNÁNDEZ REDONDO y SÁNCHEZ DEL BARRIO, A., Catálogo monumental de la provincia de Valladolid. Medina del Campo. Tomo XIX. Salamanca, Diputación de Valladolid, 2004, pp. 88-90.

PARRADO DEL OLMO, J. Mª, “Un Cristo a la columna atribuible a Juan Picardo en Peñafiel (Valladolid), en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (BSAA), t. 75, 2009, pp. 96-97.

FERNÁNDEZ MATEOS, R., “Juan Picardo (1506-h.1576) en el retablo de Santa Lucía de la catedral de Palencia y otras obras atribuibles en Medina del Campo (Valladolid)”, en Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, PITTM, nºs 91, Palencia, 2021, p. 240.

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