Medina del Campo. Plaza Mayor, del 5 al 15 de diciembre 2002. Muestra temporal de fotografías antiguas de la estación (colección de Manuel Martínez Hernández) y grabados del siglo XIX, en el marco de los actos conmemorativos del Centenario de la Estación, organizados por el Ayuntamiento de Medina del Campo en colaboración con el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX).

Medina del Campo, 3 de diciembre de 1902, 17'45 h.

"Se ha celebrado el solemne acto de pasar el primer tren
por la nueva estación que acaba de construirse.
El pueblo en masa ocupa el andén presenciando el paso de los trenes"

El acto inaugural(telegrama firmado por Reguera)
El Norte de Castilla (4-XII-1902

Con la inauguración de la nueva estación -la “estación definitiva”- de ferrocarril el día 3 de diciembre de 1902, Medina del Campo se unía al conjunto de ciudades que, por la importancia del tráfico de personas y mercancías, disponía de una estación ferroviaria de primer orden.

ANTECEDENTES

Las primeras obras de la “Compañía de Caminos del Hierro del Norte de España” documentadas en Medina del Campo se remontan al 15 de abril de 1857, día en que se inician los trabajos de montaje de la vía férrea que comunica la villa con Valladolid, en los terrenos próximos al desaparecido monasterio de San Bartolomé.

La primitiva estación -la “estación vieja”- proyectada por Rivón y dotada de edificio de viajeros, dos muelles de mercancías y una cochera para locomotoras, se había inaugurado el 3 de septiembre de 1860, pero el enorme tráfico que soportaba, propiciado por los numerosos ramales que confluían en Medina, precisaba un conjunto de edificios de mayor capacidad. Por ello, treinta y cinco años después se encarga a uno de los mejores ingenieros de la compañía, Vicente Sala, el diseño de una monumental “estación definitiva”; el proyecto es presentado oficialmente el 16 de marzo de 1896 y aprobado el 24 de noviembre de ese mismo año.

Las obras de ejecución comienzan el 24 de agosto de 1898, participando en ellas el arquitecto de la compañía Salvador d’Armagnac -autor de la estación de Valladolid- quien quizá reformara el proyecto original de Vicente Sala, y Gabriel de Casas, agente del servicio de edificios de dicha empresa. El presupuesto inicial ascendía a 900.000 pts., pero al final el gasto de ejecución llegó a 1.200.000 pts., más 750.000 del coste de las vías.

LA ESTACIÓN DEFINITIVA

El edificio de viajeros es la construcción más significativa del conjunto ferroviario. De grandes dimensiones (102×12’5 m.), su esquema compositivo es marcadamente ortogonal y simétrico tanto en planta como en alzado, siguiendo el conocido modelo ensayado en las estaciones francesas del momento, basado en las normas del eclecticismo de tipo clasicista imperante entonces. Básicamente consta de un cuerpo central unido a dos pabellones o “martillos” en los testeros mediante cuerpos laterales de altura inferior; en la fachada principal, los volúmenes se articulan para crear un amplio espacio de acceso. El edificio original disponía de las siguientes estancias y secciones: servicio de explotación, despachos de inspección y gobierno, tres salas de espera de diferente clase y fonda.

El cuerpo central que sirve de espacioso vestíbulo pierde la imagen de “casa de campo”, propia de estaciones menores, al duplicar su volumen respecto a los demás cuerpos, sin aumentar el número de vanos. La fachada presenta tres grandes puertas de arcos peraltados, con claves muy desarrolladas, entre pilastras de orden corintio que ofrecen una gran monumentalidad; en un pequeño cuerpo de remate de frontón curvo, se alza el escudo de armas de Medina (en los planos originales estaba dibujado el escudo real). Dos pabellones anexos, donde se instalan las dependencias ferroviarias, conectan con los “martillos” laterales; en todos ellos se repiten como únicos motivos ornamentales las grandes claves en las molduras de los arcos que aparecen en todos los vanos del edificio.

El otro elemento significativo del conjunto es la grandiosa marquesina (102×35 m. y 356.000 kg. de peso) adosada al edificio de viajeros. Construida en hierro fundido y cristal en los talleres de la “Casa Girona” de Barcelona, su tiempo de montaje fue superior a los tres meses. Todos los elementos y piezas que la componen responden a un cuidado ejercicio de cálculo de la estructura sustentada, en el que no se han olvidado los aspectos ornamentales, tanto en los capiteles de las columnas, los cuerpos mensulados y los broches de remate.

Junto con estos dos grandes cuerpos también se construyen entonces: un muelle de transbordo (edificio de 100×21 m.) de sillería, mampostería concertada y cubierta de hierro (102.268 kg.), con dos vías interiores para carga y descarga a cubierto; un muelle local (99×8’40 m.) de cubierta de hierro (42.500 kg.); un muelle de ganado descubierto “hecho exprofeso por el gran mercado”, dotado de seis corrales de embarque a diferente altura y un terreno vallado con reja de hierro; cochera de carruajes (32×18 m.) con cubierta de hierro y dos vías interiores; depósito de máquinas (19’30×1870 m.) con cubierta de hierro (20.600 kg.) con tres vías para locomotoras y taller de reparación; torre de las cubas o depósito de agua, de base de sillería, con cisternas y máquina de vapor en su interior para elevar el agua, y, por último, “excelentes water-closset”, para los viajeros. Todas las dependencias ocupaban una superficie total de dieciocho hectáreas.