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Con motivo del IV
centenario del nacimiento del pintor granadino Alonso Cano (1601-1667), la
Fundación Museo de las Ferias quiere unirse a los actos conmemorativos
celebrados en varias ciudades españolas exponiendo, como “Pieza del Mes” de
septiembre, la única obra de este artista que se halla en Medina del Campo:
el lienzo de la Virgen con Niño, conservado en la Colegiata de San Antolín.
Alonso Cano, pintor,
escultor y arquitecto que gozó de la protección real de Felipe IV y del
omnipotente Conde Duque de Olivares, desarrolla su creación artística entre
Sevilla, Madrid y Granada. En la primera de estas ciudades se forma, al
igual que Velázquez, en el taller de Francisco Pacheco; en 1638 llega a la
Corte madrileña donde conoce de primera mano las grandes obras de las
colecciones reales, circunstancia que, sin duda, influye notablemente en su
producción artística posterior; la última década de su vida transcurre en su
Granada natal, ciudad donde, entre otras obras, proyecta la fachada
principal de su catedral, de cuyo cabildo fue beneficiado.
El lienzo de la Virgen
con el Niño, ha sido estudiado recientemente por Jesús Urrea, Director del
Museo Nacional de Escultura, para la exposición “Alonso Cano. La
Modernidad del Siglo de Oro
Español”, organizada por la Junta de
Andalucía y la Fundación Santander Central Hispano. Al citado especialista
corresponden los siguientes párrafos sobre esta obra de Cano:
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"Tan deliciosa composición, de la que no existen precedentes en la obra
del artista granadino, aunque tratase en diversas ocasiones el tema de
María sosteniendo en brazos a su Hijo niño, parece derivar de un esquema
renacentista cuyo punto de partida podría haberlo tomado Cano de la
famosísima pintura de Rafael “La Virgen de la Silla”, repetidamente
divulgada por grabados, alguno de los cuales pudo utilizar el pintor
para introducir las variaciones que aporta su propia personalidad.
Por lo que respecta a la figura materna, ésta adopta una postura
caprichosa, como sorprendida en un giro o media vuelta para mostrar el
Niño al espectador, y su expresión se envuelve en la misma serenidad
atemporal de otros modelos de Cano; su rostro ovalado concuerda también
con esquemas femeninos repetidamente utilizados por Cano tanto en
pintura como en escultura; además, la manera de mostrar el elegante y
prolongado cuello de la Virgen concuerda también con distintos ejemplos
suyos de belleza femenina. Por lo que respecta a la figura del Niño creo
que se trata de uno de los más hermosos pintados por este maestro, tiene
su cálida entonación habitual y responde a su tipología más exquisita y
apurada.
Nada se sabe sobre la procedencia de esta pintura ni tampoco cómo llegó
a la Colegiata medinense. Si bien es cierto que a este templo fueron a
parar obras de arte que pertenecieron anteriormente a diferentes
iglesias y conventos desaparecidos o desamortizados de esta localidad,
también pudo haber sido donada por algún canónigo relacionado con el
mundo andaluz o madrileño e incluso sería oportuno recordar que el
corregidor de Medina Juan de Zamora Cabreros (+ 1645), alguacil mayor de
la Inquisición y regidor también de Valladolid, asistió en Madrid a las
Cortes en 1638 y debió mantener algún contacto con diversos pintores,
entre ellos Antonio Pereda del que igualmente se conserva una pintura en
esta misma Colegiata. Mal restaurada durante el siglo XIX, la pintura se
reenteló copiándose entonces el nombre de CANO que figuraba al dorso,
repitiendo probablemente el que existiría en el lienzo original. En 1979
figuró en la exposición celebrada por el Museo Nacional de Escultura con
motivo del III centenario de la muerte del pintor vallisoletano Antonio
de Pereda".
Jesús Urrea
Director del Museo Nacional de Escultura
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