Llanto sobre Cristo muerto

Jácome de Blancas (sigue el original de Perugino)
Hacia 1540
Óleo sobre tabla
69 x 59 cm (marco de 83 x 72’5 cm)

Fundación Museo de las Ferias. Obra depositada por la Colegiata de San Antolín
Última restauración: Mª Encarnación López Sancho (mayo de 1998),
con la financiación de la Asociación Medina por su Patrimonio

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Documentado entre 1543 y 1550, Jácome de Blancas es uno de los más relevantes pintores activos en Medina del Campo a lo largo del siglo XVI y un claro exponente de la penetración de los usos renacentistas en la pintura castellana, sirviéndose en su caso de estampas italianas y alemanas (Raimondi, Durero, Nicoletto da Modena, Marco de Ravena…) en una personal deriva manierista de cierta impregnación berruguetesca. Casado con Catalina de Bracamonte, quien sabemos viuda en 1575, estuvo estrechamente relacionado con artistas como Leonardo Carrión o el pintor Luis Vélez, con quien firmaría en 1550 una escritura de Compañía para la partición de todas sus obras por espacio de ocho años  que a la postre quedó sin formalizar.

La pérdida del retablo mayor de la iglesia de San Esteban, en el que realizaría el retrato del canónigo Diego Ruiz de la Mota (1543), del de la ermita de Nuestra Señora de Parraces (1554) y del retablo de la capilla de los Salvatierra en el convento medinense de San Francisco, donde muy probablemente trabajó con Leonardo de Carrión, le han situado largo tiempo entre los autores sin obra conocida. Pero su personalidad artística ha podido recuperarse gracias a su identificación con el Maestro Jácome que en 1550 cobraba una novena parte de las rentas anuales de la iglesia de Santa María del Castillo, de Olmedo, por un retablo realizado que no es otro que su retablo mayor, recién terminado entonces según consta en algunas de sus pinturas. De la misma mano son a buen seguro varias de las tablas de un desmembrado retablo dedicado a san Pedro de la parroquial de Villaverde de Medina, fechadas en 1541, y la pintura de la capilla-relicario de los Morejón en la Colegiata de Medina del Campo, de 1542, procedente de la iglesia de Santa Cruz.

Del mismo tema que esta última y análoga en lo compositivo, el Llanto sobre Cristo muerto del Museo de las Ferias es obra sensiblemente anterior que hay que atribuir al mismo Jácome de Blancas a tenor de las concordancias tipológicas y figurativas habidas con diversas pinturas de los retablos de Olmedo y Villaverde y muy en particular con la tabla de los Morejón. La composición, de factura más lamida y ajena aún a las fórmulas manieristas, deriva en su caso directamente de la pintura peruginesca del mismo asunto que fue de la colección Robilant, de Venecia, y que en su última aparición en el mercado de arte ha figurado con atribución al siempre más arcaizante Bartolomeo Caporali. El tema está representado con la serenidad propia del arte renacentista. Cristo, sentado en el sepulcro, sobre el sudario, es sostenido para su veneración, como en la tabla de la Colegiata, por José de Arimatea, tras el cual figura Nicodemo con las tenazas que hablan de su papel en el Descendimiento. En el lado opuesto, la Virgen, con ropas de viudedad, acompañada por una compungida María, y con ellas san Juan, que coge con veneración la mano llagada de Cristo, completando el cuadro evangélico a Magdalena, quien se sitúa delante, con gesto devoto, mirando hacia Cristo.

De análoga composición e igual autoría, aunque con diversas modificaciones, es otra interesante versión aparecida en 2003 en el mercado artístico madrileño, como de pintor toledano anónimo, en la que la presencia junto a Nicodemo de un par de varones con ropas modernas, posiblemente retratos, como él mismo, movió  a  una algo voluntariosa identificación como Llanto sobre Cristo muero con retratos de la casa de Austria, si bien cabe pensar que la realizaría el maestro Jácome para comitentes de Medina Campo o de su entorno.

Fernando Collar de Cáceres
Universidad Autónoma de Madrid