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Para
una muestra que tiene por objetivo reflejar las relaciones comerciales en la
corona de Castilla durante el reinado de los Reyes Católicos, una obra como
el retablo de San Juan Bautista supone una aportación difícilmente
superable.
La
existencia en los relieves de marcas que confirman su realización en
Amberes, la calidad alcanzada tanto en las pinturas como en las esculturas
que lo componen, la monumentalidad del ensamblaje, la buena conservación de
la mayor parte de los componentes originales, incluida la policromía, lo
convierten en uno de los mejores conjuntos
artísticos importados
de los antiguos Países Bajos que se encuentran en España.
Por
si fuera poco, el complemento de un banco realizado en Castilla, restaurado
para esta ocasión, incorpora tanto un grupo de pinturas, especialmente
notables desde el punto de vista iconográfico, como esculturas inspiradas en
los relieves superiores.
El
retablo fue encargado por Gonzalo González Illescas, notable jurista oidor
de la Chancillería y consejero de los Reyes Católicos, para su capilla
sepulcral en la iglesia de El Salvador, en Valladolid.
Las pinturas exteriores
de las puertas del retablo representan la misa de San Gregorio con todos los
atributos de la Pasión, denominados “Arma Christi”. |