VALLADOLID Y MEDINA DEL CAMPO EN UN ROMANCILLO DE GERMANÍA DEL SIGLO XVI


Los romancillos de germanía de los siglos XVI y XVII ofrecen al interesado por las costumbres y formas de expresión de ese tiempo un campo sorprendente y lleno de sugerencias. Por una parte, su peculiar forma de expresión, la propia del habla de los bajos fondos, con abundantes términos equívocos, metáforas y ambigüedades, siempre utilizadas con la intención de desorientar y confundir a los no iniciados en ella; y por otra, la temática desarrollada en sus versos, generalmente llenos de pasajes descriptivos en los que se detallan tanto las circunstancias que concurren en las calles, rúas y plazas de una población, como los asuntos cotidianos de los oficios callejeros, los personajes y personajillos populares, etc., hacen de estas pequeñas obras poéticas verdaderos documentos vivos de su época. Ya fuera en forma de coplas, villancicos, romances o quintillas de carácter popular, dichas composiciones encontraron en el pliego suelto un vehículo de transmisión inmejorable, habida cuenta de su bajo precio y máxima difusión a manos de ciegos y buhoneros. Desde entonces, impresiones y reimpresiones de ellos se han venido sucediendo con el objetivo fundamental de servir de disfrute al pueblo llano, cuyas inquietudes intelectuales no se encontraban precisamente en los caros y gruesos volúmenes de saberes más elevados.
El romancillo que estudiamos en esta ocasión presenta un riquísimo vocabulario de términos de germanía y unas muy precisas descripciones callejeras, en este caso, de dos poblaciones castellanas, la ciudad de Valladolid y la villa de Medina del Campo.
 

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El romancillo aparece publicado con otras coplas y villancicos en forma de pliego suelto, e ilustrado con cinco grabaditos que representan un árbol, una dama, un galán, otra dama y otro galán. Del mismo, se conocen tan sólo dos ejemplares originales (de cuatro hojas, con el texto a dos columnas y tipos góticos) conservados uno en el British Museum de Londres y otro en la Biblioteca Nacional de Madrid . En ambos casos no constan ni el autor, ni el lugar, ni el año de impresión, aunque debe ser anterior a julio de 1539.

Pasando ahora al contenido del romancillo sus cuatro primeros versos recogen dos nombres como puntos de partida: las Nueve Villas y Villalumbroso; denominaciones comarcal y local respectivamente, pertenecientes a la actual provincia de Palencia. Hasta Valladolid, los pueblos nombrados son, según el orden en que aparecen: Monzón (de Campos), Paredes (de Nava) , Torquemada, Dueñas, Cabezón (de Pisuerga) y Cigales. En Valladolid se detalla el rocorrido urbano desde los conventos de Santa Clara y San Pablo hasta la Plaza Mayor y luego continúa por la calle de Santiago hasta la fuente de Argales, en que se sale de la ciudad para tomar el antiguo camino de Valladolid a Medina del Campo. Hasta esta villa, los pueblos citados son: La Puente de Duero (Puenteduero), Valdestillas, La Ventosa (Ventosa de la Cuesta) y Rodilana . Ya en Medina se nombran, como en Valladolid, los hitos más señeros del trayecto urbano desde la entrada en murallas a través de la Puerta de Valladolid -antes se cita la ermita de San Sebastián, extramuros- hasta la Plaza Mayor pasando por la iglesia de San Miguel y el puente de Cadenas; en la calle de Salinas las "niñas andariegas" y el rufián "toman dos casas".

Sin duda alguna, las descripciones de los recorridos urbanos de Valladolid y Medina del Campo son, desde un punto de vista documental, de gran interés para el urbanismo de ambas en el primer tercio del siglo XVI.

 

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