Pinturas sobre tabla del retablo de Nuestra Señora

Maestro de Becerril (atribución), 1533
Óleo y temple sobre tabla / tablas centrales 82,5 x 82 cm , tablas laterales 82,5 x 69,5 cm
Capilla del licenciado Antonio de Cuéllar, Colegiata de San Antolín. Medina del Campo
Restauración: Alfagía Conservación de Bienes Culturales


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Las siete pinturas al óleo y temple sobre tabla que forman el retablo dedicado a Ntra. Señora de la Colegiata de San Antolín, forman un conjunto de extraordinaria calidad en el que queda patente la intervención de un artista que utiliza recursos procedentes, tanto del repertorio estético de la tradición hispano flamenca, como del renacentista de gusto italiano que a partir de las primeras décadas del siglo XVI va imponiéndose en la pintura castellana. La influencia de grandes pintores como Pedro Berruguete y, en mayor medida, Juan de Flandes y Juan de Borgoña, ha sido detectada por quienes se han ocupado de este conjunto, señalando el interés de su autor por las composiciones de escenas basadas en grabados de maestros conocidos y enmarcadas dentro de espaciosos paisajes de tonos azulados verdoso, construidos con altas líneas de horizonte, en los que aparecen en primer término suelos agrestes y rocosos, así como, en algunos casos, edificios ruinosos que evocan los tiempos de la Antigüedad clásica y que ayudan a la construcción de perspectivas.Respecto a los personajes representados, muchos de ellos proceden de modelos obtenidos a partir de estampas -creemos que el autor conoce las series de Alberto Durero y Marcantonio Raimondi-, pero recreados y adaptados sin criterio unificado, es decir sin la intención de construir grupos de figuras integradas en la composición; esto da como resultado escenas artificiosas o de carácter teatral.

Cabe destacar, en algunas de las escenas representadas, la introducción de personajes secundarios abocetados o poco definidos que acentúan la perspectiva general. De otra parte, las figuras sagradas aparecen nimbadas y luciendo un variado repertorio de indumentarias, con prendas contemporáneas a la época de ejecución, que coincide con la cronología propuesta para la obra.

Estas características, y otras muchas, relacionan este conjunto con la producción artística del Maestro de Becerril, pintor castellano del primer Renacimiento en el que convergen las citadas influencias flamencas e italianas. Las numerosas concordancias con la obra conocida de este artista -especialmente con el retablo de San Miguel de la cercana localidad de Ventosa de la Cuesta- han sido suficientes para mantener esta atribución, reflejada asimismo en los últimos estudios en los que se aborda el retablo.

Hasta el momento de proceder a la presente restauración, el conjunto ofrecía un ensamblaje destartalado y poco armonioso, fruto de la incorporación de elementos extraños a la arquitectura original -columnas abalaustradas sobrepuestas en los flancos, pilastras con candelieri, frisos de querubines y chambranas de cronología muy diversa, algunas de ellas contemporáneas al retablo- y una insólita disposición de las tablas, llevada a cabo sin criterio tras el robo que sufrieron (excepto la situada en el ático) el 30 de octubre de 1979.

Esperamos que, una vez recuperada la intensidad de la policromía original de estas tablas, podamos contemplar muy pronto el conjunto completo en su emplazamiento original de la Colegiata de San Antolín.

Antonio Sánchez del Barrio

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