Estandarte Real de proclamaciones

Talleres de Medina del Campo

1666 (estandarte) / Finales del siglo XV (escudos)
Damasco y tafetán de seda; hilos metálicos entorchados de plata y plata dorada;
láminas y lentejuelas de plata, hilos de seda / 93 x 108 cm (escudos: 66 x 50 cm)

Colegiata de San Antolín. Medina del Campo (obra depositada en el Museo de las Ferias)

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Este estandarte real, realizado en 1666 para la proclamación como rey de Carlos II (la ceremonia está descrita con todo lujo de detalles en el Libro de Acuerdos del Concejo de ese año, conservado en el Archivo Municipal de Medina del Campo), está confeccionado con ocho fragmentos de seda lisa roja carmesí (hacia la zona del mástil) y otros siete de seda adamascada, también carmesí (hacia la parte circular), seguramente aprovechando otro anterior de época de Felipe II. Está orlado por flecos de hilo entorchado de plata dorada y presenta en ambas caras sendos escudos de Castilla y León, compuestos por cuatro cuarteles que contienen: el primero y cuarto una torre cúbica almenada de seda amarilla, perfilada con hilo entorchado de plata dorada, sobre campo actualmente beige y originariamente de gules (rojo); los cuarteles segundo y tercero muestran un león rampante bordado en hilo entorchado de plata e hilo de seda (la melena se forma con láminas de plata dorada).

Cabe destacar de dichos escudos que tanto los estudios vexilológicos, como los técnicos de materiales textiles llevados a cabo durante la restauración de la pieza entre 1997 y 1998 (en el Departamento de Tejidos del IPHE), coinciden en señalar que son de época muy anterior al resto de la pieza. Así, el tipo de bordado empleado en las figuras heráldicas, especialmente en los leones, realizados con bordado matizado o “a punto de matiz”, en dos tonos, corresponde a una técnica propia de la segunda mitad del siglo XV, que sólo pervivirá hasta los primeros años de la siguiente centuria. Por su parte, los castillos -torres cuadradas almenadas- están realizados con hilos entorchados de plata dorada y láminas también de plata, con la intención de lograr relieve y claroscuros sobre la seda del campo del escudo. La simplicidad compositiva de estos escudos contrasta con el resto del estandarte, concretamente con los bordados que conforman la corona real y el collar de la orden del Toisón de Oro que son claramente posteriores y de gusto barroco.

Tras estas consideraciones técnicas, nos sigue sorprendiendo la reutilización de unos antiguos escudos de Castilla y León en un estandarte real de proclamaciones confeccionado ciento cincuenta años después. A título de hipótesis, podemos plantear que estos blasones aprovechados tengan un valor intrínseco que, por el momento, no conocemos pero que, quizá, pueda ligarse a la proclamación de la reina Juana acaecida en la Plaza Mayor de Medina del Campo tras la muerte de la reina Isabel en noviembre de 1504.

Respecto al acto de proclamación de Carlos II, para el que fue confeccionado este estandarte, digamos tan sólo que se celebró en la Plaza Mayor medinense el 1 de febrero de 1666, habiéndose levantado un tablado con forma de castillo con cubos en las esquinas, revestido con lienzos de damasco, terciopelos y lujosas alfombras, campeando en él las armas de la villa. Las nuevas Casas Consistoriales, construidas entre 1656 y 1667 y quizá inauguradas oficialmente en este momento aprovechando tan singular ocasión, también estaban profusamente engalanadas para el acto de proclamación real.

La proclamación de Carlos II en Medina del Campo

La ceremonia, celebrada en villas y ciudades con diferente esplendor y solemnidad según las posibilidades económicas de cada lugar, revistió en Medina del Campo un carácter especial al pretender el Ayuntamiento dar una prueba de su poderío, por entonces ya en franco declive, al tiempo que hacía pública expresión de lealtad y acatamiento al nuevo monarca.

Se celebró en la Plaza Mayor el 1 de febrero de 1666, con varios días de retraso por acudir numerosos caballeros medinenses a la misma celebración en la ciudad de Ávila. En dicha plaza se levantó un tablado con forma de castillo con cubos en las esquinas, revestido con lienzos de damasco, terciopelos y lujosas alfombras, campeando en él las armas de la villa. Las nuevas Casas Consistoriales, construidas entre 1656 y 1667 y quizá inauguradas oficialmente en este momento aprovechando tan singular ocasión, también estaban profusamente engalanadas para el acto, al igual que todas las casas de la plaza.

Una vez formado el Ayuntamiento “en forma de villa”, el Alférez Mayor acompañado por una comitiva de veinte caballeros recibió de manos del Corregidor el pendón real confeccionado para tal evento con el fin de hacer aclamación pública del nuevo rey en plazas y calles. Constituida la comitiva de homenaje, se unieron a ella, presidiéndola, dicho Alférez enarbolando el pendón y a sus flancos el Corregidor y el Decano portando dos cordones rematados en borlas que nacían del mismo. Llegados al entarimado acastillado y dispuestos estos personajes sobre él, se dieron cuatro aclamaciones, una a cada lado del tablado con la fórmula “Castilla, Castilla, Castilla. Don Carlos II, Nuestro Rey y Señor viva muchos años” coreada por el numeroso público asistente. Lo mismo se hizo en la plaza del Pan, calles de San Martín, Salamanca y corral de Bueyes. Prosiguieron los actos oficiales hasta la noche en que se fue a buscar nuevamente al Corregidor para que en el Ayuntamiento “Sacase el pendón y le entregase al Cabildo de la Colegial para que le colocase en ella como estaba determinado, elección que hizo la villa como mejor custodia“. Esta ceremonia está descrita con todo lujo de detalles en el Libro de Acuerdos del Concejo de 1666, conservado en el Archivo Municipal de Medina del Campo, expuesto para esta ocasión.