Con esta frase de una cita clásica sobre las ferias de Medina del Campo
se quiere recordar la enorme variedad de mercancías y oficios relacionados con la
actividad ferial. Los censos de 1561 y 1597 muestran una gran diversidad de profesiones
que atestiguan un elevado porcentaje de población activa. Evidentemente predominan, por
este orden, el sector de las industrias artesanales -textil, del cuero, madera, metales,
construcción, etc.- y las actividades que
actualmente llamaríamos de servicios -transportes, funcionarios, profesiones liberales, etc.-, quedando en un segundo plano las
actividades
agrarias. En este capítulo del Museo se exponen obras de diversa naturaleza que ponen de
manifiesto la importancia del
comercio de ultramar -piezas orientales de
marfil y
arte nambán- junto con las de procedencia local como azulejos o
tarros de farmacia; de
artífices itinerantes como las
campanas y otras de origen
flamenco y centroeuropeo como
arquetas relicario, las famosas
campanillas de Malinas o los
platos rituales del tipo
"dinanderies".
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