|
PIEZA DEL MES |
|
|
|
|
|
OCTUBRE 2008 |
|
|
Arqueta amatoria del torneo de la reina
Anónimo catalán |
Arqueta amatoria del leopardo coronado
Anónimo catalán |
|
|
|
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
|
|
|
La exposición “Caballeros y caballerías. 500 años del Amadís de Gaula”, que se celebrará en el Museo entre los días 29 del presente mes de octubre y el 4 de enero de 2009, nos ofrece la posibilidad de contemplar una extraordinaria colección de obras artísticas relacionadas con el mundo de los caballeros andantes, las justas y los torneos, las gestas heroicas y amorosas, y los libros de caballerías. En este contexto, se presenta como “Pieza del Mes” de octubre una pareja de arquetas amatorias góticas de origen catalán, que formarán parte de la Exposición y que ahora adelantamos como muestra de las obras que se podrán admirar. Dichas piezas podemos considerarlas excepcionales, tanto por su rareza (tan sólo se conocen treinta ejemplares de este tipo), como por su interesante iconografía caballeresca y gran calidad artística. Además, las arquetas se muestran en un estado de conservación inmejorable, una vez concluidos los trabajos de restauración que las han devuelto todo su esplendor. Dichas labores, realizadas por Mª José Pou de los Mozos, han sido posibles gracias al Convenio firmado entre la Diputación de Valladolid, Junta de Castilla y León y Arzobispado de Valladolid para la restauración de bienes muebles de la provincia. * * * |
|
|
Estas dos singulares arquetas amatorias de origen catalán, muy probablemente elaboradas en un taller de Barcelona en la tercera década del siglo XV, presentan una excelente conservación –ahora inmejorable tras su limpieza y restauración- que sin duda se debe a haber estado custodiadas durante siglos dentro en un arca relicario de finales del siglo XVI. De este modo, los frágiles materiales en que están elaboradas –madera y estuco dorado y policromado- no han sufrido alteraciones irreversibles. Asimismo, la conversión de su primera función de carácter nupcial –casi siempre este tipo de arquillas se usaron como estuches suntuarios de regalos conyugales- a otra posterior de tipo religioso, ligada a la conservación de reliquias, ha influido decisivamente en el buen estado que ambas han mantenido hasta nuestros días. Las siguientes líneas dedicadas a la descripción y análisis de estas arquetas se basan en los artículos redactados por el profesor Rafael Domínguez Casas (RemenbranZa, Catálogo de la exposición “Las Edades del Hombre”, Zamora, 2001, pp.138-141) en los que se estudian minuciosamente ambas piezas y a los que remitimos al interesado en informaciones más precisas. Lo primero que cabe resaltar de las arquetas es su rareza, su notable antigüedad, su calidad ornamental y la originalidad iconográfica de las escenas, alegorías y personajes representados en todas sus caras exteriores. Los motivos decorativos están realizados según la técnica de “pastiglia” o pastillaje, que consiste en el modelado, dorado y policromado del estuco, del que resultan sugerentes figuras en relieve de gran vistosidad. En la arqueta denominada “del torneo de la reina”, las cuatro escenas representadas aparecen de forma seriada, tanto en la tapa superior como en la cara frontal de la pieza. Todas ellas corresponden a episodios de una historia caballeresca, propia de los poemas amatorios medievales del tipo Roman de la Rose, con la aparición de dos caballeros que lucen sendas armaduras ante un personaje coronado -quizá la reina-, ante su trono y bajo dosel, en lo que parece ser una escena que cuenta un desafío (a la izquierda, en la tapa superior); la visita de un individuo de difícil identificación a una doncella que se halla en el interior de una torre cilíndrica, con otra figura que parece asomarse por detrás (a la derecha, en la misma tapa); y la reina, ricamente vestida y arrodillada, orando ante una llamas (a la vuelta, entre las dos escenas citadas). Quizá como colofón de las escenas anteriores, en la cara frontal, a ambos lados de la cerradura, aparecen dos caballeros justando, uno de los cuales ha perdido el yelmo. En las tres caras restantes aparecen Ave Fénix –alegoría de la vida eterna- que portan filacterias con la letra “Y”. Por su parte, la arqueta llamada “del leopardo coronado” –así nombrado, en términos heráldicos, al león pasante y mirante, es decir con el rostro hacia el observador-, presenta en la tapa a este fiero animal dotado de una enorme cabeza coronada, seco cuerpo, fuertes garras y larga cola; frente a él hubo originariamente un caballero ecuestre cuya figura se ha perdido, del mismo modo que el Ave Fénix que debió de estar situado, a la vuelta, entre ambas figuras, y seguramente de similar concepción a los que aparecen en las caras anterior y laterales de la pieza; la posterior presenta una garza y un conejo. Todos los elementos figurativos se encuentran en fondos de muy rica policromía, formados por frondosos conjuntos vegetales, flores y plantas, con mariposas y garzas que se alternan con graciosos conejos. En ambos casos, las aristas verticales de las piezas están guarnecidas por finas planchas de latón, a modo de cantoneras, ornamentadas con labores incisas: de figuras de corazones en el caso de la arqueta “del torneo de la reina”, y con la frase “MERSE QUI / AMOR MERSE” en la “del leopardo coronado”, que recuerda el carácter amoroso de su primitiva función. |
|
|
|
Antonio Sánchez del Barrio |