Los tres ornamentos religiosos se encuentran
confeccionados con elementos chinos y occidentales. Para las partes
destacadas se han utilizado fragmentos de bordados de mantón de Manila,
montados en brocado de grandes flores occidentales, con acertado gusto y
armonía. El origen del mal llamado "mantón de Manila" es básicamente
oriental. Las chinas usaban "chales" durante la dinastía Táng (618-907).
En España, al prohibir los Reyes Católicos a las mujeres árabes que
llevarán el rostro tapado, optaron por el "chal" o "manta" sobre la cabeza
que copiaron las mujeres cristianas evolucionando hacia la mantilla
española. La palabra shal es de origen persa y los primeros chales
que se usaron en Europa provenían de la India. Muy probablemente los
persas llevaron el shal a la India y a China que en origen era una
pieza rectangular.
Se dice que el mantón de Manila tiene alma árabe y
cuerpo chino dado que, al llegar los españoles a Filipinas y viendo la
destreza de los chinos con las sedas bordadas, optaron por imitar las
formas de las mantillas con las técnicas chinas. Aunque es una prenda
tardía, los galeones de Acapulco traían inmensas cantidades de seda en
diversas variantes, desde la seda cruda a los productos más elaborados.
Por los fragmentos de mantón de Manila que vemos en
estas piezas, su hechura la podemos fechar hacia la década de 1860, dado
que los motivos son de grandes dimensiones. Aparecen figuras y símbolos
chinos muy clásicos alusivos a la felicidad femenina: flores como peonías,
magnolias, flores de loto, crisantemos, setas sagradas; mariposas, aves
como pavos reales, patos mandarines, aves del paraíso y otros.