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PIEZA DEL MES |
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OCTUBRE 2006 |
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Aras funerarias romanas
Siglos II y III d. C. Las aras funerarias que presentamos como pieza del mes de octubre se localizaron en el patio trasero del palacio del mayorazgo de Quintanilla si bien, al parecer, fueron traídas del convento de Santa Isabel, comunidad de monjas franciscanas que desapareció de esta localidad en 1935. Sin embargo, se desconoce la procedencia exacta de estas inscripciones. Por un lado, no existe ningún yacimiento romano de entidad en el entorno inmediato de Medina del Campo; además, ni el mármol en que están realizadas, ni el tipo de letra grabada ni los gentilicios que figuran en las leyendas permiten plantear un hipotético origen en las campiñas de la cuenca del Duero. Más al contrario, como ya apuntó el profesor T. Mañanes Pérez, sus raíces parecen estar en la parte española de la provincia lusitana, tanto en su capital Augusta Emérita (Mérida), como en Itálica (Santiponce, Sevilla). En los siglos II y III d.C. el rito funerario de los romanos era la incineración. Las aras funerarias servían para indicar en la necrópolis el lugar de enterramiento de las cenizas del muerto –cuyo nombre, edad, estado y otras circunstancias aparecen inscritos en la leyenda- y para realizar sobre ella sacrificios y ofrendas rituales mediante libaciones en su honor y en homenaje a los dioses Manes, protectores de los familiares difuntos. Muchas piezas arqueológicas como estas han llegado hasta nosotros formando parte de colecciones que fueron reunidas en los palacios de los humanistas del Renacimiento. Estos eruditos aplicarán su curiosidad y laboriosidad por todo lo que pudiera aportar información sobre aquel pasado. Grandes intelectuales se sumarán a este nuevo ambiente estético y cultural y se convertirán en coleccionistas de antigüedades: Hernando Colón, Ambrosio de Morales, Antonio Agustín, Rodrigo Caro, Benito Arias Montano, el doctor Andrés Laguna o Fernando de Herrera, por citar sólo algunos ejemplos. Estos intelectuales eran hombres de latín y teología, volcados en la recuperación de todo tipo de materiales susceptibles de ser considerados testimonios del mundo clásico: códices, documentos, monedas, medallas, inscripciones y restos arqueológicos como las piezas que se presentan en esta ocasión. |
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Fernando Ramos González |
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