Esta extraordinaria talla sedente que representa a San
Martín como obispo de Tours, es la titular del retablo que en su día
presidió la capilla mayor de la antigua iglesia de este nombre, hoy sede de
la Fundación Museo de las Ferias. Dicho retablo ha sido estudiado en varias
ocasiones y estimamos como las más acertadas las conclusiones a que llega
Hernández Redondo acerca de las labores de escultura del mismo, que las
supone importadas de la zona de Brabante, quizá de la ciudad de Bruselas,
hacia los años centrales de la segunda década del siglo XVI. En este
sentido, el año de 1512 que aparece en la inscripción del arrocabe de la
armadura que cubre la capilla mayor del antiguo templo de San Martín, nos
ofrece una cronología relativa para fechar el conjunto al que pertenece esta
pieza.
Sabido es que las dos representaciones iconográficas más
difundidas del santo nacido en Sabaria (316-397) son las de la escena en que
comparte su capa con un pobre que simboliza a Jesucristo y la que le
representa en su condición de Obispo de Tours (fue consagrado en el año 370
a instancias de San Hilario). De esta última forma aparece San Martín en
nuestro caso: sentado en la cátedra episcopal, revestido de pontifical y con
las insignias propias de su jerarquía; esto es, tocado con mitra, luciendo
alba, estola y capa pluvial ajustada al pecho con un hermoso broche y
guarnecida con ricos bordados de pedrería y orla de grutescos; sus manos
están enfundadas en guantes, sosteniendo la izquierda el báculo mientras
levanta la derecha para bendecir al pueblo. Caamaño Martínez, en su estudio
del conjunto retablístico, señaló ciertas similitudes compositivas entre
nuestro San Martín sedente y el Dios Padre de la tumba de Gutierre de la
Cueva del Monasterio de San Francisco de Cuéllar.
Cabe apuntar, por último, que los motivos decorativos que
presentan los brazales del sillón episcopal, así como el alto respaldo de
medio punto, son absolutamente coincidentes con los del resto de la
arquitectura del retablo, distinguiéndose palmetas, rameados y ovas;
circunstancia que hace sospechar con fundamento, si admitimos la procedencia
flamenca de la pieza sedente, en una adaptación al retablo de dicha
escultura.
Antonio Sánchez del
Barrio