PIEZA DEL MES


MARZO 2008
Cristo crucificado

Domingo Beltrán de Otazu
Hacia 1565
Escultura en madera en su color
118x110x26 cm. (258x140x32 cm., la cruz)
Iglesia parroquial de Santiago el Real. Medina del Campo
Restauración: Carlos Ávila de la Torre, por convenio entre
Junta de Castilla y León y Junta de Semana Santa de Medina del Campo

El jesuita Domingo Beltrán de Otazu es una figura destacada en el panorama escultórico español del siglo XVI, con el desarrollo de su actividad artística en los inicios de la andadura de la Compañía de Jesús. Nacido en Vitoria en 1535 y formado ya como escultor, ingresó en la Compañía con 25 años llegando al noviciado de Medina del Campo en 1563 donde permanece hasta 1569 y donde dejó muestras notables de su buen hacer en el campo de la plástica. Al lado de las esculturas representando a la Virgen con el Niño y a Cristo atado a la columna, que se le vienen atribuyendo con justicia desde tiempo atrás, tuvimos la oportunidad de identificar un Cristo Crucificado, que se guarda en el templo parroquial de Santiago el Real de Medina, la antigua iglesia del colegio de la Compañía. La talla del llamado Cristo de la Agonía es procesionada en Semana Santa y, a pesar de las intervenciones que desfiguran su disposición original, especialmente en lo que se refiere a la policromía, encaja en la comparación estilística con la producción de Beltrán (M. Arias Martínez, J. I. Hernández Redondo, A. Sánchez del Barrio, Semana Santa en Medina del Campo. 1996, p.95).

Ha sido de nuevo en la misma iglesia de Santiago el Real donde hemos reparado en otro Cristo Crucificado que, colocado a cierta altura en el nicho existente en el testero de la sacristía, no dudamos en atribuir también a Domingo Beltrán (M. Arias Martínez, J. I. Hernández Redondo, A. Sánchez del Barrio, Medina del Campo. Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid. 2004, p.128). Se trata en este caso de una talla de madera en blanco que permanecía cubierta con un paño de pureza de tela. La escultura está sin embargo tallada entera, sin paño alguno, con una perfecta anatomía en la exhibición del cuerpo desnudo. La similitud con los otros Cristos del mismo Beltrán en Medina es evidente, desde la fortaleza en la musculatura de las piernas, que efectúan una torsión violenta dentro del más puro manierismo, hasta la disposición tensa de la cavidad torácica o la propia minuciosidad de los rasgos faciales.

Ha sido Gutiérrez de Ceballos quien señaló el clasicismo presente en las esculturas de Medina identificadas con el trabajo de Beltrán, como producto de su manifestada atracción por la escultura italiana, pese a que no podrá acudir a Italia hasta 1569, después de su partida de Medina. Ese mismo tono, influenciado por el mundo italiano, se deja ver en la disposición de este nuevo Crucificado tallado en una espléndida desnudez, dentro de novedosos presupuestos estéticos.

La ausencia de policromía en la escultura permite especular con la posibilidad de una obra que quizás no llegara a completarse definitivamente, en la que trabajaría Beltrán en el momento de su partida, por lo que la solución definitiva en lo que al paño de pureza se refiere, no habría de estar del todo concluida. No obstante, la agresiva intervención sufrida por el anteriormente citado Cristo de la Agonía, que podría servirnos de pauta, no permite conocer el criterio adoptado en esta pieza en cuanto al paño, dado que el actual tallado es producto del mismo instante de la intervención.

José Ignacio Hernández y Manuel Arias Martínez
Museo Nacional de Escultura


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