Con la elección de la
escultura que representa al obispo Juan Ruiz de Medina como "Pieza del Mes"
de marzo, la Fundación Museo de las Ferias quiere recordar nuevamente la
conmemoración del V centenario de la construcción de la Colegiata de San
Antolín, justo en el mes en que se cumplen los quinientos años de la
adquisición, por parte de dicho personaje, del patronato de su capilla mayor
(concretamente, el 14 de marzo de 1503), empezando poco después las obras de
la nueva construcción por su cabecera y torre. Estos primeros trabajos se
encargarán apenas un mes después al cantero Maestre Felipe y al carpintero
Francisco de Çorita, con el compromiso de concluir la referida cabecera en
un período de dos años.
La vida del obispo
Juan Ruiz de Medina puede ser considerada como un buen modelo con el que
ilustrar la intensa actividad de Estado que algunos prelados y altas
jerarquías de la Iglesia desempeñaron cerca de la Corte, en este caso
durante el reinado de los Reyes Católicos, dejando en un segundo plano sus
labores pastorales. Nacido en Medina del Campo y formado intelectualmente en
Salamanca, ocupó, tras su doctorado en Cánones, la cátedra de Prima en la
Universidad de Valladolid y sucesivamente las sillas episcopales de Astorga
(1489), Badajoz (1493), Cartagena (1495) y Segovia (1502); de otra parte,
fue también, hasta el momento de su muerte, acaecida en Segovia el 30 de
enero de 1507, presidente de la Real Chancillería de Valladolid (desde 1501)
y abad de la Colegiata de su villa natal, en cuya capilla mayor se halla
sepultado. Varias veces embajador de la corona castellana, le fueron
confiados delicados asuntos diplomáticos ante Francia y la Santa Sede que
supo resolver con éxito, ganándose el favor de los monarcas, de cuyo Consejo
Real fue miembro destacado.
La escultura que le representa en actitud orante,
perteneciente al monumental retablo mayor de la Colegiata de San Antolín, se
encuentra situada en una hornacina del banco, justo en la base del
contrafuerte lateral del lado del evangelio, en posición simétrica respecto
a la que representa a Dª Catalina de Sedeño, donante del referido retablo.
De este modo, los patronos de la capilla y el retablo aparecen representados
en tan singular conjunto artístico. En ambos casos, las piezas sólo están
talladas y policromadas en su parte visible, presentando claras analogías
estilísticas con otras de bulto redondo que se hallan en las hornacinas del
banco y las entrecalles del retablo.
Nuestro relieve representa a Don Juan Ruiz arrodillado
sobre un cojín, revestido de pontifical con las insignias propias de su
dignidad episcopal. Tocado de mitra, se cubre con una capa pluvial de rica
policromía en la que se adivinan medallones con bustos de apóstoles y finas
labores decorativas a base de cabezas de angelotes alados, motivos vegetales
y detalles piqueteados de gran vistosidad; los plegados de la capa son muy
movidos y angulosos llegando a cubrir parte del almohadón, pero dejando
entrever, a la altura del antebrazo izquierdo, el manípulo; sobre los largos
guantes que enfundan sus desproporcionadas manos orantes, aparecen pintados
dos anillos en los dedos índice y pulgar de la mano derecha.