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PIEZA DEL MES |
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MARZO 2009 |
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Estandartes de la
Archicofradía de Nuestra
Señora de las Angustias Taller castellano Finales del siglo XVIII - XIX Tejido de raso de seda (el blanco) / Tejido de terciopelo (el negro) 123 x 88 cm. (lienzo central: 47 x 38 cm.) / 155 x 120 cm. (lienzos centrales: 50 x 45 cm.)
Colegiata de San Antolín.
Medina del Campo Restauración: Flor González Santos. UFFIZZI Conservación y Restauración de Bienes Culturales, S.L.
Dirección técnica: Cristina Gómez González.
Centro de Conservación y
Restauración de Bienes Culturales. Junta de Castilla y León |
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Los estandartes o pendones de las corporaciones –ya sean éstas cofradías religiosas, hermandades cívicas o cuerpos militares- son las insignias oficiales que las identifican y representan en los actos oficiales. Suelen presentar formato cuadrado o rectangular e incluir una representación central de la imagen titular de la institución, o bien emblemas, anagramas, acrósticos u otros elementos simbólicos representativos.
Así ocurre en los estandartes de la Archicofradía de Ntra. Señora de las Angustias y la Soledad (tal era su denominación histórica) en los que podemos contemplar representaciones de factura popular de la imagen titular, la Virgen de las Angustias, con túnica y manto de similar tonalidad –roja y azul respectivamente-, junto con otros elementos como corazones atravesados por dagas, orlados en todos los casos por pasamanerías y encajes metálicos propios de las décadas finales del siglo XVIII. Estos aderezos nos permiten precisar una cronología aproximada de las obras, aunque son indudables las huellas de intervenciones artesanales posteriores realizadas con mayor o menor destreza.
Son numerosas las referencias documentales que conocemos acerca del uso oficial del estandarte o pendón negro de la cofradía de las Angustias, siempre en relación con su aparición en los desfiles penitenciales (especialmente el de la noche del “Viernes Santo de la Cruz”), o en los entierros de los mayordomos de la hermandad. De su uso en las procesiones, las ordenanzas aprobadas en 1619 establecen que “las noches de disciplina los nuestros maiordomos den el estandarte negro a un cofrade, el que a ellos les pareciere conviene mas para tal efecto, y encarguen al que le llevare dé alguna limosna a esta sancta cofradía con tal que no se pueda perpetuar”. Respecto al uso del pendón negro en los entierros, en el capítulo XXX de las citadas ordenanzas, se establece que la cofradía asista con "çera y cruz y lecho y pendón negro, el qual dho pendon no pueda salir en otro ningun entierro sino fuere al de los dhos sus maiordomos o sus mujeres... [excepción hecha de] las perssonas que a los nuestros oficiales y maiordomos les pareciere, siendo perssona que aia servido mucho a la dha cofradia o que tenga meritos para ello". Esta arbitraria norma provocará numerosos agravios y la hermandad se verá obligada a establecer una limosna de treinta y tres reales a quien quiera honrarse en su entierro con la presidencia de dicho estandarte.
Por su parte, el estandarte blanco se cita en menos ocasiones aunque sabemos que su uso quedaba reservado para las procesiones “de gloria” o las ceremonias festivas de carácter gozoso celebradas por la archicofradía, especialmente el segundo día de Pascua del Espíritu Santo, en los actos de conmemoración solemne de los Gozos de Nuestra Señora. En estas manifestaciones jubilosas el estandarte blanco presidía las procesiones y las comparecencias oficiales del alcalde, mayordomos y diputados.
Antonio Sánchez del Barrio |
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