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La presente obra representa al arcángel San Miguel en el
momento de vencer y expulsar del Cielo al arcángel rebelde Lucifer o Luzbel,
al tiempo que realiza el pesaje de las buenas o malas acciones en vida de
las almas de los que aspiran a entrar en el Paraíso. Resulta frecuente desde
la Edad Media encontrar esta doble acción combinada de San Miguel, en la que
aparece el ángel caído intentando coger uno de los platillos para hacer
inclinar la balanza hacia él. Esta acción de la derrota de los ángeles
rebeldes a Dios, liderados por Lucifer, se narra primero en Isaías (14,
12-15) y después en el Apocalipsis (12, 7-10).
La composición toma como punto de partida la escultura en
bronce de "Carlos V y el Furor" que realizara en Milán Leone Leoni en
1551-1553, terminada posteriormente por Pompeo Leoni. También se aprecian
claras influencias, en la composición del San Miguel, del Perseo de
Benvenuto Cellini, obra de 1545–1554. Las posturas de los personajes son
similares en una y otra obra, mostrando el arcángel, en nuestro caso, una
actitud serena y de suave contraposto, frente a la agitación y dinamismo de
Lucifer. La figura recuerda la antigua tradición medieval por la cual la
Cristiandad demuestra su victoria sobre sus enemigos mediante del acto
físico de tener al demonio bajo los pies.
En la talla de San Miguel se insertan ojos de cristal en
su rostro, los de Lucifer son de madera aunque en el interior de los
párpados una lámina de oro hace de base a la posterior pincelada rojiza, con
el fin de ofrecer un efecto de centelleo. Asimismo presenta peleteados sobre
las figuras, es decir, se añade a punta de pincel pelos y vellos que
proporcionan más realismo a la escultura, haciendo una transición entre las
carnaciones y los cabellos o los ropajes. En los cabellos del arcángel un
hilo de oro delimita los mechones. La coraza, espaldar y túnica del arcángel
están realizados mediante la técnica del estofado, con la intención de
imitar las ricas estofas o tejidos en brocado.
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Todo apunta a que esta obra sea una obra autógrafa y
temprana del escultor Gregorio Fernández (Sarriá, Lugo 1576 – Valladolid,
1636). De idéntica composición al San Miguel del retablo mayor de la iglesia
del mismo nombre en Valladolid, obra realizada por el maestro en 1606, tan
sólo difieren en la disposición del ángel caído, que se presenta en
perpendicular a las piernas del arcángel, suponemos que para poder
apreciarse mejor la pieza en el retablo; por ello también el brazo
izquierdo, en vez del derecho, de Lucifer se alza para permitir apreciar su
rostro. Además, varias piezas del primer periodo del gran escultor presentan
características técnicas similares a San Miguel, caso de las Virtudes de San
Diego, del Museo Nacional de Escultura, o del Santo Ángel, del Museo
Diocesano de Valladolid.
Nada sabemos acerca de como llegó esta pieza a la iglesia
de Serrada. Es relevante que pasara desapercibida a Martín González en su
gran monografía sobre el artista El Escultor Gregorio Hernández
(1980); Jesús Urrea la menciona en el
catálogo de la exposición Valladolid. Capital de la
Corte (1601-1606) (2002) considerándola una réplica del ejemplar de la
iglesia de San Miguel de Valladolid. Asimismo, Marcos Villán y Fraile Gómez
la citan en el Catálogo Monumental del Antiguo Partido Judicial de Medina
del Campo (2003) como obra de Gregorio Fernández.
Si comparamos la policromía de esta escultura con otras
de la época, tanto por su técnica, motivos o tonalidades, podemos asegurar
que estamos ante una obra, al menos la pictórica, de finales del siglo XVI o
principios del XVII, con claras influencias de los dictados de la
Contrarreforma. Teniendo en cuenta que la obra mencionada del retablo mayor
de la iglesia de San Miguel se contrata el 26 de octubre de 1606, por otra
parte el primer gran contrato de Gregorio Fernández, podríamos suponer que
nuestra escultura pudiera ser un "prototipo" o modelo previo para el
concurso, pues la calidad técnica y el gusto por el detalle en la obra de
Serrada son propios de un artista en su juventud que quiere demostrar su
valía. Urrea habla de la posible realización previa del San Miguel del
retablo mencionado, antes de conseguir el contrato del resto de piezas;
quien sabe si el Arcángel San Miguel de la iglesia de Serrada no sea el
inicio de la carrera ascendente de Gregorio Fernández.
Francisco José Boldo Pascua
Conservador-Restaurador de Bienes Culturales

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TRATAMIENTO DE
CONSERVACIÓN – RESTAURACIÓN |
| ESTADO DE
CONSERVACIÓN PREVIO A LA INTERVENCIÓN
Abrasión o erosión en zonas puntuales de la
superficie, provocando pérdida de policromía y aparejado, producidos
por el trasiego del culto (vibraciones, golpes y roces) y sus
diferentes colocaciones en el templo. Desencajado de piezas por los
movimientos anteriormente citados
Leves grietas en el volumen escultórico por
movimientos diferenciales entre las distintas partes de la
escultura. Agrietamientos en superficie (craquelado) por no
tener suficiente elasticidad la capa pictórica para adaptarse al
movimiento de los mencionados movimientos
Levantamientos y pérdida de policromía por mala adhesión a la capa de
aparejo
Acumulación de gotas de cera en toda la superficie de la obra, debido
a la proximidad de velas y sistemas de iluminación tradicionales
Ennegrecimiento de policromía debido a barnices
oxidados, acumulación de polvo superficial, humo, grasas…
Ataque de organismos xilófagos. Se localizan
orificios de salida (2-3 mm. de diámetro) de galerías producidas por
larvas de organismos xilófagos de forma muy puntual (tipo carcoma)
Mutilación de algunos dedos de las manos de ambas
figuras debido a diversos golpes
Repolicromado del siglo XVIII en las carnaciones de
las figuras
Repinte moderno de baja calidad general a toda la
carnación de Lucifer
Pérdida de la balanza original en madera de San
Miguel, ésta fue restituida por una de metal y precisión del siglo
XVIII
TRATAMIENTO REALIZADO
Sentado de policromías mediante cola proteínica de forma puntual
Eliminación de reintegraciones de volumen erróneas, caso de algunos
dedos de ambas figuras
Eliminación del repinte moderno de la figura de
Lucifer y eliminación del repolicromado del siglo XVIII de las
carnaciones de las dos figuras
Eliminación del repolicromado del siglo XVIII de las carnaciones
Limpieza superficial de carnaciones originales mediante limpieza
química
Limpieza de la balanza y los platillos, por medio de producto químico
especializado
Eliminación de barniz gomoso en las vestiduras de San Miguel, mediante
limpieza química
Sellado de fisuras y grietas de mayor entidad
mediante resina epoxídica
Reconstrucción volumétrica de la moldura inferior de la peana
Colocación de cadenas a los platillos de la balanza
Reintegración cromática de las lagunas de
policromía por medio de acuarelas. Las técnicas identificativas han
sido las siguientes: tratteggio, puntillismo y tintas planas
Capa final de protección general a toda la obra
mediante aplicación de resina acrílica. Barniz brillante para
vestiduras, barniz semi-mate para las carnaciones
Francisco José Boldo Pascua
Conservador-Restaurador de Bienes Culturales
GALERÍA
DE IMÁGENES DURANTE EL PROCESO DE RESTAURACIÓN:
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