PIEZA DEL MES


JUNIO 2006


Las dos Trinidades

Anónimo flamenco
Primera mitad del siglo XVII
Óleo sobre cobre / 24 x 19 cm.
Inscripciones en el reverso:

"Don Lorenzo Fernández de Larea" y "Hieronimo Beze/rra de Torres"

Diputación de Valladolid
 

En las grandes ferias de Medina del Campo, durante la segunda mitad del siglo XVI y primeras décadas del XVII, era frecuente encontrar pequeños "cuadros de devoción" pintados al óleo sobre finas planchas de cobre, mostrando escenas piadosas de la vida de Jesús, María o personajes del Santoral. Prueba de ello son las numerosas referencias que se hacen a este tipo de obras en inventarios de mercaderes y otros documentos de la época ligados al comercio de obras de arte. Los cobres pintados, en ocasiones importados de tierras de Flandes e Italia, eran generalmente deudores de composiciones originales difundidas en estampas, elaboradas sobre todo por maestros flamencos y alemanes, cuyas series de grabados también eran comerciadas al por mayor en estas reuniones feriales.
 

A dicho conjunto de obras de devoción pensamos que corresponde este óleo que representa la rara iconografía denominada "Las Dos Trinidades" o "La Trinidad en la Tierra", en el que aparece, en la parte inferior, la Sagrada Familia con Jesús entre la Virgen y San José tomados de la mano y, en la parte superior, Dios Padre y el Espíritu Santo rodeados por una corte celeste de ángeles y querubines. Precisamente la paloma blanca que representa a la Tercera Persona de la Trinidad porta una corona de espinas que está destinada a Jesús, al tiempo que los dos ángeles de cuerpo entero que lo flanquean depositan, respectivamente, sobre la cabeza de María una corona imperial y sobre la de San José otra de flores; tres coronaciones alegóricas diferentes cargadas de símbolos místicos.

En los fondos destaca un cielo azul bajo el que se recorta, tras las túnicas de los personajes de la Sagrada Familia, un precioso paisaje urbano compuesto con las mismas tonalidades azuladas. Por su parte, la figura de busto de Dios Padre aparece bendiciendo y con el orbe en su mano izquierda, mientras que la corte celestial emerge de un celaje de ricos matices. Aunque aún no ha podido identificarse el grabado en el que se basa la composición, podemos recordar una xilografía parecida de este mismo tema que realizó Christoffel van Sichem.

La calidad técnica de la pintura es extraordinaria, con una intensidad cromática sorprendente, presentando un excelente estado de conservación, muy probablemente debido a un cuidado especial mostrado por sus sucesivos poseedores, entre los que suponemos estaban "Don Lorenzo Fernández de Larea" y "Hieronimo Beze/rra de Torres", nombres que nos son desconocidos y que aparecen escritos en la cara posterior del cobre.

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