El Salvador

Pedro de la Cuadra
1597Madera policromada y dorada / 70 x 34’5 x 8 cm
Fundación Simón Ruiz. Obra depositada en el Museo de las Ferias

Restauración realizada por Francisco José Boldo Pascua y Nina Urrutia Mulas

portezuela
El retablo mayor de la iglesia del Hospital General fundado por Simón Ruiz Envito es contratado en diciembre de 1597 al ensamblador Juan de Ávila y a los escultores Francisco Rincón y Pedro de la Cuadra, quienes se reparten el trabajo siguiendo los cánones clasicistas del monasterio de San Lorenzo de El Escorial. También se encargan tres bultos orantes en alabastro del fundador y sus dos esposas que, una vez acabados, son situados en una hornacina abierta en el muro del evangelio de la misma capilla mayor. Haciendo un rápido análisis estilístico del retablo, pueden adjudicarse sin mucha dificultad las diferentes autorías de cada escultor, correspondiendo los relieves de figuras más cuidadas a Francisco Rincón y las de rasgos menos estilizados y con indumentarias más pesadas a Pedro de la Cuadra.

A este último, junto con su taller, cabe asignar el relieve de la portezuela del sagrario del conjunto, que ha llegado hasta la actualidad enmascarado por un burdo repinte que ocultaba su policromía original. Muestra a “Cristo Salvador del Mundo” siguiendo un modelo iconográfico muy difundido en el que Jesús aparece de cuerpo entero, bendiciendo con su mano derecha y sosteniendo el globo terráqueo con la izquierda. De esta iconografía de El Salvador podemos encontrar numerosos ejemplos con el mismo formato y la misma función de servir como puerta del sagrario, desde algunos de fecha anterior como el de ascendencia juniana que podemos contemplar en el Museo de la Catedral de León (hacia 1550), los contemporáneos que realiza Francisco Rincón para los retablos de la iglesia medinense de Santo Tomás (realizado entre 1593 y 1595 y policromado en 1605) o de la capilla penitencial de la Virgen de las Angustias de Valladolid (encargado en 1602), hasta culminar con los realizados por Gregorio Fernández, mucho más esbeltos y elegantes, de los retablos del desaparecido convento de San Diego de Valladolid (1605, actualmente en el Museo Nacional de Escultura) y de las iglesias parroquiales de Tudela de Duero (su intervención, hacia 1615), Villaverde de Medina (entre 1613 y 1619) o de la capilla de San Juan de la Cruz de Medina del Campo (obra de su taller y también de esta segunda década del siglo XVII), que siguen mucho más de cerca la estampa de Cristo y la Virgen compuesta por Maerten de Vos y grabada por Hieronymus Wierix, considerada por los especialistas como la fuente de inspiración. [ver imágenes de ejemplos citados]

La figura del Salvador del retablo del Hospital de Simón Ruiz, cronológicamente anterior  a la mayoría de las mencionadas antes, presenta una disposición más rígida y frontal que las demás, esbozándose en ella un leve adelanto de la pierna derecha que, en los de Rincón y sobre todo en los de Fernández, es ya una ligera torsión corporal de la figura con una suave inclinación de la cabeza. Asimismo, los pliegues del manto son muy pesados y voluminosos, y la policromía –felizmente rescatada ahora- muestra espléndidos estofados y picados con representaciones de rameados, vegetales, trompas…, junto con otros motivos realizados a punta de pincel en cálidos tonos rosados y azulados que concuerdan con las restantes figuras representadas en el retablo; esto último queda de manifiesto de manera especial en las de los pequeños relieves en los que aparecen las alegorías de las virtudes y los cuatro doctores máximos de la Iglesia latina, que llenan los tableros del banco y de la base del cuerpo de remate superior.

Antonio Sánchez del Barrio