PIEZA DEL MES

JUNIO 2010


Santiago Peregrino

Talleres de Juan Rodríguez, Pedro de Salamanca e
Isidro de Villoldo
1539-1543
Escultura en madera policromada / 8
3 x 40 x 25 cm.
Colegiata de San Antolín. Medina del Campo

 

 

      Adelantándonos al mes de julio en el que se celebrará la festividad de Santiago en pleno Año Santo Jacobeo, hemos querido exponer en el contexto del ciclo expositivo "La Pieza del Mes", la que quizá sea la mejor representación artística que se conserva en Medina del Campo del apóstol Santiago en su iconografía de peregrino. Se trata de una magnífica escultura de cuerpo entero que podemos encontrar habitualmente en el banco del retablo mayor de la Colegiata de San Antolín y con su muestra temporal en el Museo queremos recordar la estrecha relación histórica que siempre hubo entre Medina del Campo y el culto al Apóstol, no sólo desde la llegada hacia mediados del siglo XII de repobladores de origen gallego, que suponemos fueron los constructores de la primera parroquia de este título, sino también a través de antiguas leyendas populares que pretendían la llegada a Medina del propio Santo y la consiguiente evangelización general o la celebración festiva del "Voto de Villa" dedicado a Santiago, fielmente seguido por todos los caballeros medinenses.

      Esta escultura que representa al Santo Jacobeo de cuerpo entero está situada en el banco del monumental retablo mayor de la Colegiata de San Antolín, más concretamente en la hornacina frontal de la base de su contrafuerte lateral derecho. Dicho conjunto artístico –como ya señaló en su día el profesor Parrado del Olmo- es un formidable muestrario de los diversos modos de entender la escultura por parte de los maestros que trabajan en Castilla en las décadas centrales del siglo XVI, a partir del poderoso influjo de Alonso Berruguete. Así, algunos de sus seguidores más destacados como Juan Rodríguez, Pedro de Salamanca o Isidro de Villoldo, serán quienes se encarguen, junto con sus talleres, de realizar buena parte de esta gran obra colectiva.

      Las esculturas de estos maestros presentan características comunes que las identifican: personajes de rostros secos y angulosos, cabellos alterados, manos y pies desproporcionados, etc. El Santiago Peregrino que nos ocupa es una buena muestra del uso de estos recursos manieristas, destacando además, en este caso, la riqueza cromática de una excelente policromía en tonos dorados, azulados y rosados que cubre los ropajes del apóstol. La disposición de los brazos, el derecho levantando el manto a la altura de la cintura para dejar ver el zurrón bajo el codo y el izquierdo levantado por encima de la cabeza para agarrar con firmeza el bordón del caminante (no conservado), da como resultado una composición de figura helicoidal ascendente, en "serpentinata", que dota a la pieza de gran movilidad, contribuyendo también a ello los numerosos plegados de la túnica y del citado manto.

      Los atributos del peregrino –el bordón con la calabaza, el sombrero de alas con las insignias jacobeas al frente y el zurrón a la cintura- son los habituales de esta popular iconografía, de la cual podemos encontrar otra representación –si se quiere, mucho más hispánica-, en la misma Colegiata de Medina, en el retablo dedicado a la Soledad en la capilla de Ntra. Sra. de las Angustias, con Santiago, como peregrino, rezando ante la Virgen del Pilar.

      Por la abundante documentación que conocemos acerca de la ejecución del retablo, esta escultura debió de realizarse entre el 22 de julio de 1539, momento en que Cornelis de Holanda y Juan Rodríguez se instalan en Medina para ejecutar el retablo, y el 2 de junio de 1543, fecha en que éste último redacta su testamento en el que se alude al conjunto como "asentado y casi acabado".

Antonio Sánchez del Barrio