PIEZA DEL MES


JULIO -  AGOSTO 2009

VIRGEN DE LA ANTIGUA

Antón Pérez (atribución)
Último cuarto del siglo XVI
Óleo sobre lienzo / 290 x 120 cm.
Monasterio
de Santa Clara. Medina del Campo


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Copia de la popular devoción sevillana, la Virgen de la Antigua de Medina del Campo encontró en los muros de la clausura franciscana un seguro refugio en 1796, tras agregarse el templo parroquial de Nuestra Señora de la Antigua, donde se encontraba, a la iglesia de Santiago el Real. Desde esta fecha el lienzo pasó a custodiarse en el vecino convento, habiendo sido sometido a una afortunada restauración en el año 1994, que le devolvió su monumentalidad inicial.

La pintura sevillana de Nuestra Señora de la Antigua es una de las iconografías marianas que deben su larga pervivencia a su fama de milagrosas y a la enorme devoción que siempre suscitaron en un entorno prolongado hacia el Nuevo Mundo. Estas circunstancias permitieron su supervivencia en los largos avatares sufridos por la catedral hispalense desde el siglo XIV, momento en el que se ha fechado esta original pintura mural, posteriormente traspasada a lienzo, en relación con los dictados pictóricos de un tardío y elegante goticismo.

La composición de Medina, repetida en otros muchos lugares de nuestra geografía, sigue con fidelidad el modelo devocional de la catedral de Sevilla. Originado en esquemas medievales, se muestra a una Virgen en pie y posición frontal que viste túnica y manto que cubre por completo la cabeza.

Su rostro, de mirada detenida en el espectador, se gira levemente hacia el Niño en una amable actitud. Sostiene en su mano una rosa, mientras que el Niño juega con un jilguero, de acuerdo con un lenguaje gestual y simbólico que se remonta a los más remotos orígenes de este género de iconografía mariana. Sobre la cabeza dos ángeles sujetan la corona, en tanto que otro más arriba  extiende una cartela en la que se lee la frase evangélica “Ecce Maria venit ad Templum” en una alusión a la festividad de la Purificación, que se completa con la disposición del nimbo en el que se lee el inicio de la salutación angélica del Ave María. Un fondo dorado adornado con un fino tapiz geométrico de motivos estrellados, recuerda la larga pervivencia de todo un lenguaje que tanto tiene que ver con la lacería de orígenes musulmanes.

Las Cuentas de Fábrica del templo parroquial del que procede el lienzo, permitieron conocer algunos detalles sobre la historia de la pieza, relativos a su disposición inicial y a sus orígenes. De este modo sabemos que se colocaba en el lado del Evangelio y que pertenecía a una capellanía fundada por Constanza Rossa en 1587, siendo conocida como Nuestra Señora de la Purificación o Nuestra Señora la Morena, posiblemente debido al oscuro tono de su tez que, por otra parte, es el mismo tono que se observa en las caras del Niño o de los ángeles.

En 1994 propusimos como hipótesis adjudicar la autoría del lienzo a los pinceles del pintor medinense Antón Pérez, con abundante obra documentada en los últimos años del siglo XVI y comienzos del siglo siguiente, en toda el área de influencia de la villa. Homónimo de un pintor sevillano muy relacionado con diferentes trabajos en torno a la Virgen de la Antigua de aquella ciudad, no sería extraño sugerir un parentesco familiar entre ambos, que facilitara la fiel difusión del modelo iconográfico original. Este hecho se ve además reforzado por los nexos existentes en estos instantes entre la metrópoli sevillana y la floreciente villa de Medina, a través de unas vinculaciones comerciales que pudieran fortalecer también este tipo de lazos devocionales.

Manuel Arias Martínez
Subdirector del Museo Nacional Colegio de San Gregorio