PIEZA DEL MES - JULIO Y AGOSTO 2005

Bandeja para la extremaunción
Anónimo. Taller de Nuremberg
Hacia 1540
Latón repujado y burilado / 42’5 cm
Æ
Colección Arte de Occidente 

Motivo central: San Jorge matando al dragón
Inscripción: “AUS NOT HILF GOT” (en el fondo)
(“Dios ayuda en la
adversidad”), repetido cinco veces

 Plato litúrgico
Anónimo. Taller de Nuremberg
Hacia 1500
Latón repujado y burilado / 34’5 cm
Æ
Fundación Museo de las Ferias

Motivo central: el león de San Marcos
Filacteria: “S.
{M{ARCOS” (invertido)


Los platos o bandejas realizados en azófar o latón se incluyen dentro de un tipo de producción que los franceses denominan dinanderies por la importancia que alcanzó la localidad belga de Dinant en la fabricación y comercio de estas manufacturas durante la Edad Media. Tras la conquista en 1466 del condado de Flandes por parte de Felipe III el Bueno, duque de Borgoña, Nuremberg dominará la fabricación de piezas de cobre y latón hasta mediados del siglo XVII. Durante más de dos centurias la importante corporación de los rotschmiede de Nuremberg (artesanos del cobre) se hizo prácticamente con el monopolio de la exportación a toda Europa. La ascensión de Nuremberg no sólo se basaba en una asombrosa calidad de producción quasi industrial al introducir la aleación de cobre y latón mezclando directamente el cobre con un mineral de zinc pulverizado, la calamina, procedente de la región del Mosa; sino que también se basaba en una vasta red comercial de distribución organizada por los propios talleres que exhibían con orgullo la marca de su rotschmeister (maestro del cobre) como garantía de calidad contrastada.

Los platos de latón figuran entre las manufacturas típicas de Nuremberg que, a través de factores alemanes asentados en las ciudades hanseáticas, llegarán vía Flandes a los puertos del Cantábrico –fundamentalmente Laredo- y, de aquí, a las ferias medinenses entre el último cuarto del siglo XV y primer tercio del siglo XVI. Aunque en origen la función de estos platos o bandejas pudiera haber sido decorativa, sin embargo, queda claro el uso litúrgico de los mismos tanto por los inventarios de iglesias como por los motivos religiosos en las representaciones y leyendas que contienen. Así se mencionan las "bazinicas" para la limosna, las "bacías de azófar" para el bautismo o para ungir a los moribundos con los óleos de la extremaunción.

En este sentido, el primero de los platos representa a un San Jorge maduro y barbado a caballo blandiendo su espada contra el dragón. Forjada en Oriente y difundida luego ampliamente por Occidente a través de los caballeros cruzados, la leyenda del combate contra la bestia de este tribuno militar de Capadocia -y más tarde primer patriarca de Alejandría-, representa la lucha heroica contra el enemigo infernal y las tinieblas. En la Leyenda Dorada, de Jacopo de la Vorágine, el dragón simboliza la peste y las frecuentes y mortíferas plagas medievales. Por ello, no resulta extraña la inscripción que, escrita en alemán, repite cinco veces: Aus Not Hilf Got ("Dios ayuda en la adversidad"). El plato completa su decoración en el fondo con motivos repujados de roleos renacentistas y, cincelada en la amplia ala del plato, una arquería invertida de arcos ojivales sostenidos por flores de lis. En el reverso, a la altura del pecho del santo, aparece una marca de taller sin identificar.

El otro plato representa el león alado de San Marcos, símbolo del evangelista, y a sus pies una filacteria con la leyenda “S.{M{ARCOS”, en posición invertida. Sucesivos círculos concéntricos aparecen en el fondo: uno con motivos burilados de arquería invertida de arcos ojivales sostenidos por flores de lis, otro con hojas de roble y un tercero con gallones cóncavos cincelados. En el ala del plato están burilados otros dos círculos vegetales: uno de rosáceas hexapétalas y otro de hojas de roble.

Fernando Ramos González


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Otros platos litúrgicos de Nuremberg en el Museo de las Ferias