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PIEZA DEL MES |
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JULIO Y AGOSTO 2004 |
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Arqueta relicario namban |
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Es una arqueta rectangular, con tapa superior convexa, realizada en madera lacada con incrustaciones de nácar. La cerradura, así como el asa desaparecida, se han realizado en cobre grabado. Pieza identificada en 1995 por Sánchez del Barrio, Hernández Redondo y Arias Martínez, se muestra en Medina del Campo por primera vez, tras su restauración y exposición en San Sebastián y Manila (Filipinas) en el marco de la exposición "Filipinas. Puerta de Oriente. De Legazpi a Malaspina". Procedente de la Colegiata de San Antolín, se encuentra en el arcosolio-relicario del sepulcro de los caballeros Morejones, en el muro del evangelio de la capilla mayor, conteniendo reliquias de San Bartolomé y San Francisco. La confirmación de pieza japonesa viene dada por la presencia entre 1588 y 1618 en Japón de un miembro de dicha familia, el jesuita Pedro Morejón, enviado desde la India, de quien es lógico pensar que enviara la pieza a su famili para destinarla a una función tan especial. Pertenece al denominado arte namban estando realizada con la técnica de "maki-e-raden", es decir madera lacada, dorada y con incrustaciones de nácar. Este arte refleja la aplicación de las técnicas artísticas japonesas a objetos de tradición occidental y especialmente a los de carácter religioso cristiano. La llegada de los occidentales, y en concreto de los portugueses, a Japón se produce en 1542 y la época floreciente del comercio se vincula a los años 1580-1590. A partir de 1587 se inician las persecuciones contra los cristianos, mandándose destruir todo elemento cristiano existente en el país, de aquí la rareza de estas obras artísticas, que se han conservado en Occidente gracias al comercio de exportación. Respecto a las características artísticas de la pieza, cabe decir que su ornamentación se basa en ventanas negras enmarcadas por grecas de dientes de sierra y lineales, recogiendo la decoración floral dentro de espacios acotados romboidales y polilobulados. El vacío prima frente a lo lleno, recordando la porcelana de la época; en ella queda de manifiesto que la presión decorativista occidental no ha calado en los artistas japoneses. José Manuel Casado Paramio |
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