PIEZA DEL MES


JULIO Y AGOSTO 2003


Arcángel San Rafael
Luis Salvador Carmona

Hacia 1750
Escultura en madera policromada
113 x 55 x 55 cm.
Colegiata de San Antolín. Medina del Campo


Esta excelente escultura del arcángel San Rafael, que consideramos obra de Luis Salvador Carmona en 1986, fue recientemente identificada como la titular del retablo de la misma advocación, existente, hasta 1960, en la desaparecida iglesia de la Vera Cruz. Trasladada entonces a la Colegiata de San Antolín, fue emplazada en la hornacina derecha del retablo dedicado a la Inmaculada Concepción -conjunto procedente de la parroquial de San Facundo y San Primitivo- permaneciendo allí hasta nuestros días.

La iconografía de San Rafael, poco frecuente hasta el siglo XVIII, es bastante común a partir de esta centuria y a ella dedicó Luis Salvador Carmona varias esculturas. Su representación está ligada a la historia de Tobías, a quien se le apareció cuando debía emprender un difícil viaje, ofreciéndole su protección. Durante el mismo, Tobías decidió bañarse en el río Tigris, surgiendo del agua un enorme pez que intentó devorarle. Intervino el Arcángel y, tras salvarle la vida, le ordenó atrapar al pez y extraerle el corazón, el hígado y la hiel, con los que liberaría del demonio a su futura esposa y sanaría los ojos enfermos de su padre, el viejo Tobías. De aquí la representación de San Rafael como genérico protector del viaje, que aparece a veces vestido con los atributos del peregrino, y siempre con un pez entre sus manos.

En nuestro caso, se representa al Arcángel en actitud de caminar portando el pez en su mano izquierda y lo que aparenta ser el fragmento de un bordón de peregrino en la derecha; le faltan ambas alas. La policromía está realizada a base de tonalidades planas, verdes y rosas, únicamente decoradas por una cenefa dorada, siendo la encarnación a pulimento. El apoyo de la pieza está trabajado con pequeños golpes de gubia, de forma muy similar a otras obras adscritas a la órbita de Carmona.

La sensación de movimiento está acentuada por el desarrollo de los paños, fuertemente sacudidos, pegados a la figura por delante y sueltos por detrás, dando lugar a una vistosa cola. Esta disposición no es desconocida en la obra de Luis Salvador Carmona, apareciendo, de forma muy similar, en figuras como el San Miguel de la iglesia de Santa Marina de Vergara (Guipúzcoa).

Obra de evidente inspiración en el Rococó francés, el profesor Martín González la relaciona con el foco de La Granja. Luis Salvador Carmona tiene un amplio conjunto de esculturas en esta población, llegando a trabajar allí con un importante grupo de artistas franceses como Dumandré, Puthois y Bauvier, quienes influirían notablemente en sus composiciones, poniendo así de manifiesto la gran capacidad receptiva de nuestro escultor.

Un último hecho que nos ha llevado a relacionar esta obra con la producción artística de Carmona es su evidente parecido físico con otras piezas que sabemos con certeza que salieron de su taller, como las Virtudes del retablo mayor de la citada iglesia de Santa Marina de Vergara.

José Ignacio Hernández Redondo
Conservador del Museo Nacional de Escultura