PIEZA DEL MES


JULIO Y AGOSTO 2008


Tríptico de la Virgen con el Niño entre ángeles músicos

Anónimo flamenco (Amberes ?)
Fechado en 1511
Óleo sobre tabla de roble / 76 x119 cm. (abierto)
Castillo de la Mota. Junta de Castilla y León

Abierto: Virgen con el Niño entronizados, entre ángeles músicos / Tablas laterales: Sta. María Magdalena y Sta. María Egipciaca
Cerrado
: Tabla izquierda: Santo Papa (San Cornelio ?) / Tabla derecha: Rey arquero (Carlomagno ?) vencedor de otro rey musulmán


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Nuevamente, el espacio destinado en el Museo a la "Pieza del Mes" se dedica a un excelente tríptico que por su composición, rasgos de estilo y calidades cromáticas, ha de relacionarse con la producción artística de los talleres de la ciudad flamenca de Amberes, en un tiempo cercano a las primeras décadas del siglo XVI (véase la "Pieza del Mes" de febrero de 2005). En este caso, la elección del tríptico del Castillo de la Mota está motivada por su reciente restauración llevada a cabo en el Centro de Conservación y Restauración de la Junta de Castilla y León. La pieza, apenas conocida y aún pendiente de un estudio en profundidad que determine su autoría e historia particular, fue relacionada con este foco artístico flamenco en el libro de: M. Arias Martínez, J. I. Hernández Redondo y A. Sánchez del Barrio, Catálogo Monumental de Medina del Campo (Salamanca, Diputación de Valladolid, 2004, p.23).

El título de la obra corresponde a la iconografía de la tabla central, en la que aparece la Virgen con el Niño sentado sobre su pierna derecha, ocupando un monumental trono de muy cuidada ornamentación de repertorio renaciente; en los flancos de la pareja entronizada, dos músicos tañen, respectivamente, un laúd y una fídula de arco de tres órdenes y, sobre ellos, otros dos ángeles descorren las cortinas encarnadas de un gran dosel. En las tablas laterales, enmarcadas por suntuosas arquitecturas de arcos trilobulados apoyados sobre columnas abalaustradas, aparecen dos santas de vida con agitado pasado y edificante conversión, que son fácilmente reconocibles por los atributos que muestran: a la izquierda, Sta. María Magdalena, tocada de un vistoso aderezo, abriendo el tarro de los ungüentos, frente a un paisaje urbano en el que destaca una fortaleza torreada y, más al fondo, de perfil, un gran edificio rematado en piñón. Por su parte, en la tabla derecha, Sta. María Egipciaca aparece cubierta tan sólo por su larga cabellera rubia, llevando en su mano diestra los tres panes que la identifican y que fueron su sustento durante su retiro en el desierto de Egipto; como fondo, una crecida arboleda aparece tras una tapia. En todos los casos, los personajes están representados de cuerpo entero y vestidos con ricos ropajes de brillante colorido; sus rostros muestran la dulzura y delicadeza habituales en las obras de esta procedencia; asimismo, los suelos de las tres escenas son pavimentos geométricos similares, formados por baldosas de tonos pardos y ocres que buscan el efecto de profundidad.

Cerrado el tríptico, los personajes que aparecen en el exterior de las portezuelas laterales quizá sean de otra mano y, posiblemente, de ejecución posterior. Las representaciones corresponden a un Santo Papa y a un Rey arquero que, a primera vista, parecen formar parte de una misma composición bajo el umbral de un arco ligeramente apuntado, que es precisamente el que forma la pieza cerrada. La minuciosidad y el detalle con que han sido concebidos ambos personajes contrastan con la sobriedad decorativa de la estancia interior en la que se encuentran. El Santo Papa, representado con la tiara y báculo papal, porta en su mano derecha un atributo que podría identificarse con un cuerno, símbolo parlante de San Cornelio; la bestia que pica su manto podría ser una alegoría del cisma de Navaciano, que logró dominar. Por su parte, el Rey arquero tiene a sus pies la efigie de un monarca sarraceno que porta un cetro y se cubre con un turbante coronado; con las debidas reservas –y como ya se apuntó en su día en la publicación citada- podría corresponder a Carlomagno, emperador canonizado en diciembre de 1165 y con culto muy activo en amplias zonas alemanas, francesas y del antiguo reino de Aragón.

Antonio Sánchez del Barrio