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Se inicia, con este extraordinaria obra flamenca, la
exposición de piezas pertenecientes al patrimonio artístico de la Tierra de
Medina del Campo, en el contexto denominado "La Pieza del Mes", organizado
por la Fundación Museo de las Ferias con el objetivo de difundir y valorar
en su justa medida obras de gran calidad, cuya existencia y características
apenas se conocen más allá de los ámbitos locales donde se conservan.
Este tríptico, en el que se representa la escena apócrifa
del Llanto sobre Cristo muerto, en su tabla central, entre el Bautista y San
Jerónimo, es una buena muestra de la producción artística importada durante
los siglos XV y XVI desde las tierras de los Países Bajos meridionales hasta
los territorios de la corona castellana, con las Ferias de Medina del Campo
como centro comercial de encargos, adquisiciones, compraventas y
distribución para toda la Península.
La procedencia citada de la pieza es difícilmente
contestable si tenemos en cuenta su estructura formal, de marcos acanalados,
pequeñas dimensiones y con un remate superior de formas mixtilíneas,
realzado a modo de visera para proteger el conjunto. Otro detalle
significativo es el fino espesor de las tablas de roble que lo integran,
inusual en las obras hispanas del momento. Más concretamente, por su diseño
compositivo y rasgos estilísticos, su procedencia originaria ha de
relacionarse con algún taller radicado en Amberes o Bruselas, ciudades desde
donde se exportaban grandes cargamentos de piezas de este tenor con destino
a oratorios privados de miembros de la nobleza, jerarquías de la iglesia,
comerciantes acaudalados o personajes del mundo de las finanzas, que querían
embellecer sus estancias con obras de gran calidad. Este destino litúrgico
parece innegable tanto por la pequeña base sobre la que se asienta la tabla
central, como, de otra parte, por los propios temas representados en las
tablas, todos ellos de carácter piadoso y devocional. |
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Todos los personajes representados aparecen de cuerpo
entero, vestidos con ricos ropajes, sobre suelos pedregosos, teniendo como
telón de fondo profundos paisajes boscosos de gran frondosidad y
arquitecturas figuradas, habituales en las obras de esta procedencia y
cronología, que ayudan a lograr una buena perspectiva. La composición de la
tabla central seguramente provenga de alguna estampa que, quizá, fuera la
misma en que se basó el artista anónimo que realiza el tríptico del
Descendimiento, Entierro y Resurrección conservado en el Museo de Bellas
Artes de Álava, con cuya tabla central hay grandes semejanzas compositivas;
o con el tríptico de la localidad guipuzcoana de Aizarna -como el anterior
procedente del entorno de Amberes y del segundo cuarto del siglo XVI-, con
el que coincide en la incorporación de algunos elementos secundarios,
siempre dentro del denominado "manierismo de Amberes". Sin embargo, en
nuestro caso, faltan varios personajes en la escena que sí aparecen en ambos
conjuntos citados.
Cerrado el tríptico, las portezuelas laterales ofrecen
una representación de la Anunciación que se nos antoja, a primera vista,
como una obra de otro artista que utiliza el recurso de los suelos
cuadriculados para conseguir la perspectiva en un espacio interior; esta
iconografía, muchas veces en grisalla (quizá aquí repintada), es muy
habitual encontrarla en las tablas exteriores de este tipo de obras
pictóricas.
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Antonio Sánchez del Barrio
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