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San Antonio Abad
Anónimo castellano, segundo cuarto del
siglo XVI
Escultura en madera policromada, 115 cm.
Iglesia parroquial de San Miguel
Santa Lucía
Círculo de Francisco Rincón, 1605
Escultura en madera policromada, 108 cm.
Iglesia parroquial de Santo Tomás
Inscrip. en la peana: "ORA PRO NOBIS SANCTA LVCIA AÑO DE 1605"
San José con el Niño /
San Nicolás de Bari
Anónimo castellano, último cuarto del
siglo XVI
Óleo sobre tabla, 58 x 15’5 cm.
Convento de San José de MM. Carmelitas
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Piezas restauradas con el
patrocinio de:
Asociación de Amigos del Museo de las Ferias
y del Patrimonio de Medina del Campo y
Asociación Mujeres en Igualdad
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La escultura de
San Antonio Abad o San Antón muestra el modelo iconográfico más habitual
del santo anacoreta, en el que aparece acompañado de un cerdito y con la
cruz egipcia o de “thau” sobre su pecho.
Actualmente conservada en la iglesia de San Miguel, muy posiblemente, sea
la imagen titular de una desaparecida ermita dedicada a este
santo, que estuvo situada en la confluencia de la
Rúa Nueva (hoy calle de Padilla) con la calle de Cuenca. En ella se
celebraban las elecciones de Procurador del Común, Alcalde de la Santa
Hermandad, regidores trienales, síndicos y diputados, etc. de la villa;
más tarde, en la segunda mitad del siglo XVIII, dicha ermita fue la casa
de la Orden de los Antonianos y sede de la cofradía de San Antón hasta su
traslado a San Miguel.
La escultura de
Santa Lucía, procedente de la iglesia de Santo
Tomás, es la titular de uno de los retablos
laterales de la capilla mayor y, estilísticamente, corresponde a la etapa
romanista de finales del siglo XVI y principios del XVII; más aún, tal y
como consta en la inscripción de la peana, la ejecución de la pieza hemos
de remontarla al año 1605, momento en que Francisco Rincón y su taller
están realizando la parte escultórica del retablo mayor de dicha iglesia.
La riqueza de la policromía, los pliegues menudos que aparecen en torno al
broche y la disposición de la mano derecha recogiendo el manto, son
detalles que han hecho pensar a Hernández Redondo en la autoría de algún
escultor muy próximo al círculo de Rincón, como bien se sabe maestro de
Gregorio Fernández, en cuya obra perdurarán este tipo de pormenores.
Las tablas
procedentes del convento de MM. Carmelitas de San José son obras
castellanas del último cuarto del siglo XVI; representan a San Nicolás de
Bari y San José con el Niño, y probablemente sean partes integrantes de un
armario relicario actualmente perdido pero del que hay memoria entre las
religiosas carmelitas que custodian el convento.
La reciente
limpieza y restauración de estas obras artísticas, conseguida gracias a
los auspicios de las Asociaciones mencionadas, nos permite contemplarlas
durante este mes de febrero en el Museo, antes de que vuelvan a ocupar sus
lugares originales de culto.
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