Liber Chronicarum o Crónica de Nuremberg

Hartmann Schedel
Nuremberg: Anton Koberger, 1493

Incunable con estampas xilográficas / 49 x 34 cm
Biblioteca de la Catedral de Valladolid

 

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El Liber Chronicarum, Chronicon mundi o Crónica de Nuremberg, está considerado como el texto incunable más ilustrado del mundo con 1.821 grabados realizados a partir de las 645 planchas xilográficas de Michael Wolgemuth, maestro de Durero, y de su hijastro Wilhelm Pleydenwurff. Esta obra monumental del médico de Nuremberg Hartmann Schedel, fue impresa en folio con letra gótica libraria por Anton Koberger en julio de 1493, primeramente en latín y cinco meses más tarde en alemán. Presenta en siete “edades” o partes la visión medieval de la historia del mundo y del hombre, desde sus orígenes hasta la fecha en que fue escrita (menciona la caída de Constantinopla y la conquista de Granada). La crónica incluye una descripción del mundo conocido siguiendo las pautas de la geografía ptolemaica pero sin rigor científico, con la ciudad de Jerusalén como centro del orbe, e ilustraciones de criaturas extrañas y seres mitológicos que, como se pensaba, habitaban las partes más remotas de la tierra: el hombre de seis brazos, el hermafrodita, la mujer selvática, el centauro, el cinomorfo, el etíope de cuatro ojos, etc; que tienen su origen en textos de Plinio, Pomponio Mela, las fábulas de Herodoto, así como en narraciones fantásticas de viajeros medievales. La séptima y última parte concluye con el fin apocalíptico del mundo y el Juicio Final.

Las imágenes representadas son muy variadas. Aparecen pasajes bíblicos, santos, mártires y milagros, retratos de reyes y reinas, actividades humanas y un repertorio de ochenta y nueve vistas de ciudades europeas de las que treinta son interpretaciones más o menos reales, mientras otras cincuenta y nueve son imaginarias.

Al verso del folio I vemos el único rastro de policromía que encontramos en las páginas de este libro. Al pie de la estampa que representa a Dios Padre sentado en trono en el cielo, hay dos salvajes velludos que sostienen cada uno un escudo heráldico de tipo alemán con escutadura lateral, cuyas armas no hemos podido identificar: en campo de gules castillo de oro con tres almenas, la central sobreelevada, y bordura azur cargada de cincos hojas de hiedra alternando con cinco veneras.

Curiosamente en esta obra Hartmann Schedel, al verso del folio CCXC, atribuye el presunto descubrimiento de América al comerciante de Nuremberg Martin Behaim, estante en la corte portuguesa de João II donde era conocido como Martinho de Bohemia, y al piloto luso Jacobus Canus (Diego Cão), en el transcurso de una expedición atlántica hacia el África occidental  entre 1485 y 1486.

El ejemplar que presentamos corresponde a una de las primerísimas ediciones latinas de este libro. Por la nota manuscrita que aparece en portada sabemos que perteneció al licenciado Nicolás de Ocaña Figueroa, Tesorero y Canónigo Doctoral de la Catedral de Valladolid, a cuya Seo donó su biblioteca cuando murió el 11 de diciembre de 1609, si bien su heredero y beneficiario fue el Colegio de Niños de la Doctrina -popularmente llamado de los Doctrinos-, el Colegio de San Ildefonso de Madrid, a quien legó rentas, casas y cargas de trigo y cebada.


Fernando Ramos González