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PIEZA DEL MES - ABRIL 2003 |
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Durante el presente mes de abril puede contemplarse en el Museo de las Ferias como "Pieza del Mes" el grupo del Calvario que corona el retablo dedicado a San Martín, conjunto actualmente instalado en el crucero de la iglesia parroquial de Santiago el Real. Está formado por seis esculturas de bulto de excepcional calidad, cuyas características formales coinciden con las de obras similares importadas de los talleres de la región flamenca de Brabante. De este modo, tenemos la oportunidad de contemplar en la cercanía un conjunto escultórico cuyo emplazamiento elevado -en el ático del referido retablo- nos impide apreciar su gran calidad artística. Además, por otra parte, la iconografía del Calvario nos acerca a los próximos días dedicados a las celebraciones la Semana Santa.
Las importantes relaciones económicas mantenidas entre Castilla y los Países Bajos durante buena parte de los siglos XV y XVI, se traducen en el terreno de las artes plásticas, en un estrecho contacto comercial que tiene como centros principales las ciudades de Burgos y Medina del Campo, y Amberes y Bruselas respectivamente. En este panorama de influencias mutuas se realizan un buen número de obras artísticas que presentan simultáneamente piezas de ambas procedencias formando un mismo conjunto. Es éste el contexto en el que enmarcamos el retablo mayor de la antigua iglesia de San Martín de Medina del Campo, conjunto que contiene, por una parte, una serie de once tablas pintadas que han sido adscritas al círculo de Alonso Berruguete -representan escenas del ciclo de la Natividad de Jesús y, en los áticos, del Juicio Final-, y, por otra, varios grupos escultóricos que creemos importados, instalados en el banco y la calle central hasta el ático. Precisamente a este espacio que corona el referido retablo, corresponde el excepcional Calvario flamenco que la Fundación Museo de las Ferias propone como "Pieza del Mes" de abril, coincidiendo con las celebraciones de la Semana Santa. Las piezas que componen el conjunto general han sido estudiadas en varias ocasiones, apuntándose hipótesis diversas respecto a su cronología y procedencia; no obstante, creemos como casi definitivas las conclusiones a que llega Hernández Redondo acerca de las labores de escultura, que supone importadas de la región de Brabante, hacia los años centrales de la segunda década del siglo XVI, momento que coincide con el de la ejecución de la arquitectura del retablo y con el de la conclusión de las obras de la capilla para la que se encargó originariamente (es precisamente el lugar donde ahora pueden contemplarse). En efecto, hasta su traslado a la actual iglesia de Santiago, este conjunto presidió la capilla mayor del templo dedicado a San Martín que habían fundado en 1512 dos influyentes personajes de la Corte de los Reyes Católicos, el Comendador Pedro de Ribera y su esposa María de Medina, para su enterramiento y el de sus descendientes, edificada justo enfrente de sus casas principales. El calvario que nos
ocupa está formado por seis esculturas de bulto de excelente factura, cuyas
características formales coinciden con las propias de obras similares
importadas de los talleres de Amberes o Bruselas (la
ausencia de marcas de taller en las piezas nos impide precisar con exactitud
la ciudad de origen). Así, la expresividad de los rostros de los personajes
que acompañan a un sereno crucificado de ojos entreabiertos; los duros y
angulosos plegados -acentuados por un dorado de gran calidad- en los paños
de pureza de Cristo y el Buen Ladrón, así como en los mantos de San Juan, la
Dolorosa y María Magdalena; la postura arrodillada de esta última abrazando
la cruz, o la peculiar disposición de los ladrones atados sobre los troncos
-cruces en forma de thau- con los brazos vueltos por detrás del travesaño y
mostrando unos desgarradores codos quebrados, son todos elementos
característicos del arte denominado genéricamente flamenco. Asimismo, lo son
otros detalles que percibimos en las indumentarias, como las calzas
abigarradas acuchilladas de Gestas, o el singular tocado en forma de casco
rematado en borlones de la Magdalena, de cuya base nacen dos prendas a modo
de tiras listadas policromadas en un intenso azul azurita, por cierto,
idénticos y recogidos del mismo modo que los que lucen varios personajes
femeninos del retablo flamenco dedicado a San Juan Bautista de la iglesia
vallisoletana de El Salvador. |
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